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Hasta qué punto un diseñador gráfico debe de ceder ante las exigencias de su cliente o de un jefe. Ceder en el sentido de tolerancia.

Ese dilema que ocurre con mucha frecuencia en este sector. Un cliente llega pidiendo algo, el diseñador trabaja en una o varias propuestas, el cliente valora, observa y decide. Hace sus comentarios, y más allá de que este bien o mal, él tiene la razón, por que él paga. Dentro de la cabeza del cliente así será siempre.

Pero que pasa cuando tu jefe se pone en ese papel. Seguramente en muchos casos él tendrá la razón, por jerarquía, conocimientos o yo que sé. Pero si él, tu jefe, no sabe acerca de diseño y aun así se empeña en decidir que es lo mejor, estás en aprietos.
Hace unas semanas escribí aquí acerca de la subjetividad del diseño gráfico, Antonio Arango me contestó acertadamente diciendo  …sí, creo que existe la subjetividad pero también existe método y estrategia para definir el mismo diseño y no generarlo, como diseñador, con planteamientos subjetivos… es muy cierto.

Pero que pasa cuando el método que utilizamos siguiendo una estrategia se rompe por la subjetividad de los comentarios del jefe que se vuelven no críticas sino ordenes sin ningún fundamento mas que el de “yo mando”.

Cuando comencé a trabajar siendo estudiante, me di cuenta que me esperaba un largo camino, lleno de obstáculos. Los primeros trabajos son más que nada de enseñanza, y ahí supe que el cliente no siempre tiene la razón. Un amigo oaxaqueño me dijo una vez que yo era bien “aferreitor” aferrado, y si, muchas veces tuve muchos problemas innecesarios por esto. Discutir con tus clientes, y más si eres empleado, no es nada bueno. Puedes defender tu trabajo, dar un sustento geométrico a una caja de texto de un libro, por ejemplo, pero si el cliente no quiere lo que le propones, por capricho, por que no está “bonito”, o alguna opinión sin fundamento, tu propuesta no pasará de ser un simple boceto.

Actualmente soy diseñador gráfico especializado en diseño editorial, trabajo para una dependencia de gobierno, gracias a mi trabajo se me encargó una serie de libros históricos de gran formato. El Secretario de esta dependencia, el “jefe de jefes” a estado cuidando de la edición de esta colección.

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El diseño que propuse se baso en un libro que se editó anteriormente para seguir una línea en a colección. Equilibrio entre tipografías de palo seco y serif, las cajas de texto las encontré geométricamente, con métodos como el de la doble diagonal o siguiendo formatos áureos.

Todo parecía funcionar, pero me topé con la crítica constructiva de mi jefe, que acertadamente y a pesar de todas las explicaciones que le pude dar, me hizo ver que vale más el equilibrio visual que cualquier regla editorial.

David Carson's Ray Gun

Recuerdo una frase que se escuchaba todo el tiempo en los pasillos de la escuela en la que estudié “las reglas se hicieron para romperse” y en el diseño se aplica, pero para hacer esto debes primero conocer todas las “reglas“. Frase que se vuelve casi un concepto al buscar nuevos caminos para resolver problemas gráficos.

David Carson, diseñador gráfico que en su trabajo aplicó este “concepto” y dio nuevas pautas para diseñar. Su trabajo no es del gusto de todos, menos de los puristas del diseño, pero su labor es reconocida y él es buscado por grandes marcas para que diseñe para ellos. El mensaje llega, impacta, y al fin de cuentas de eso se trata esto.

Aquí puedes ver parte de mi trabajo.

 

 

Por: Jorge Arriola

 

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