Si con tan solo mirar un objeto la mente desata historias, este artista colombiano crea un pequeño mundo en el que sus figuritas viven a través de sus relatos hechos de instantes habituales.

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“Amor, sí, Amor; por tus besos que laten en mi boca. Sí, Amor, porque soñar es tu caricia, por tu sonrisa, mariposa que aletea en pausa, se sostiene, hiere mis ojos con su belleza. Sí, Amor, por mi deseo convertido en carne, por un momento de placer, mis segundos se detienen, la hierba crece y me fecunda. Sí, Amor, por tu alma, por tu ser, por tu cuerpo. Levitas, pareces flotar, etérea te disuelves en mi gusto, siento tu sabor: amargo, dulce y profundo; y proclive voy, me entierro, me fundo, soy, somos. Sí, Amor”. Historia mínima – Amor.

Textos como este acompañan la realización del artista como parte de decoración o como instrumento de contemplación, las esculturas mínimas del  artista plástico Adrián Ibáñez, le agregan a la vida una manera distinta de observar los rincones de su hogar. Historias sobre sentimientos reprimidos, actividades delirantes y pensamientos vagos.

El bogotano Adrián Ibáñez lleva más de diez años en la escena del arte, variando su trabajo artístico en formatos como la fotografía, el video arte, hasta pasar por el performance; esto apropiándolo a partir de temáticas como la violencia, el paisajismo y los acontecimientos sociales relevantes.

Su trayectoria hizo que le diera tiempo para crear una nueva manera de ver el arte. Así, hace algunos meses nace Historias mínimas, como un proyecto espontáneo al recibir unas pequeñas figuritas de 18 milímetros hechas de plástico traídas de Alemania que despertaron la atención del artista para agregarle una serie de historias.

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Con más de cincuenta historias mínimas creadas, el artista habla sobre su trayectoria artística y su más reciente trabajo artístico para Inkult Magazine:

¿Cuánto tiempo lleva en  el arte?

Digamos que desde fines de los 90´s, terminé artes en la Universidad Nacional y luego me fui en plan mochilero 3 meses a ver exposiciones y museos por Europa, justo ese año coincidieron la Documenta de Kassel, el proyecto de escultura de Munster y la Bienal de Venecia, una experiencia de vida tremenda.

Además de realizar pequeñas historias ¿ha realizado otro tipo de trabajo artístico?

Sí, he pasado por distintas épocas, formatos y técnicas, creo que todo es muy relacionado con el contexto y momento de vida. Por ejemplo mi tesis de grado plantaba un discurso desde el montaje fotográfico, algo que a fines de los 90´s no era muy común; luego pasé por el video arte y la performancia; trabajé unos años con el mundo de la violencia, las armas y el conflicto armado, de allí surgieron algunas obras en las que utilizaba las imágenes de las armas como elemento decorativo, obras de esa época son parte de colecciones como la del MAMBO y el Museo de arte contemporáneo de Bogotá,  años después me dedique a la pintura en una investigación sobre el horizonte en el paisaje, como un elemento abstracto; trabajé durante algún tiempo en un nueva serie de collage basado en páginas de la revista colombiana Soho, imágenes cargadas de protesta e ironía con el manejo que se da a la imagen de la mujer en la publicidad y hace apenas unos meses retome de nuevo el trabajo artístico, esta vez con la intención de crear unos objetos de arte, algo mínimo que contara grandes historias.

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 ¿Cómo inició este trabajo de Historias mínimas?

Inició de manera casual, pues llegaron a mis manos unas figuras a escala, y en el momento mismo de estar viéndolas en la palma de mi mano se me suscitaron una serie de sensaciones, muy extrañas, sentía un inusual poder, poder de crear, de controlar, de ponerlos en el escenario que yo seleccionase, estaban a mi merced, sujetos a mi voluntad, lo primero fue recrearme un tiempo viendo las figuras y luego las historias fueron llegando a mí, en primera medida como micro cuentos, pequeñas historias que con la palabra se hacían grandes…

¿En qué son inspiradas estas historias?

En la vida misma, en los detalles, en lo mínimo, en lo que se nos escapa día a día, son fragmentos de vida, pedacitos de nosotros mismos…

¿Por qué realizar historias mínimas?

Para mí es una forma de escapar, de huir de una realidad que agobia y reprime, que nos dice por dónde y cómo en cada segundo…

¿Cuál es la historia que más le ha gustado y por qué?

Difícil, pues cada una tiene su momento especial, por citar alguna, “Banderas” que habla sobre la libertad de expresión… o por ejemplo la de “Amor” y como todo depende desde donde se mire, otra que habla de los derechos “Rigth” Y cómo Ramón no puede adoptar… o “Paranoia” una historia que a veces todos vivimos sintiendo que nos vigilan, que hay algo arriba que nos observa, “Equilibrio” que dice: Eso hacemos día a día, cargamos con nuestras vidas, y levantando nuestros temores, los colocamos sobre nuestros olvidos, seguidamente ponemos encima, los recuerdos, las risas, los llantos, las despedidas, los anhelos y por último y si la torre no se cae, colocamos nuestros sueños…

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Su obra se está disponible en la Tienda de arte de la Galería Alonso Garcés en la Macarena y en la Tienda de diseño en Chapinero La Rock n Rola en la ciudad de Bogotá.

Texto por Sandra Fernández

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