Con un fascinante portafolio que lleva a cualquiera que lo mire a un espacio íntimo y cotidiano de personajes, en su mayoría femeninos, Julián Landini se ha logrado colar en exposiciones y galerías alrededor de Argentina y en algunas páginas como Tumblr con millares de notas aclamando su trabajo.

Nacido en Berazategui, Buenos Aires, estudió en la Facultad de Bellas Artes de la Plata y sacó el segundo premio en el Primer Salón de Arte Joven del Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Sivori. Actualmente se encuentra en algunos cursos y creciendo de manera autodidacta así como presentando su trabajo en la galería ‘AUGE Espacio de Arte’.

1. ¿Hace cuánto y cómo empezó tu carrera como ilustrador? (¿qué/quién te motivó a hacerlo?)

En realidad se fue dando solo, siempre dibujé, desde muy chico. Es algo que siempre me apasionó, era parte de mi rutina diaria; ya sea en la escuela, en mi casa o donde fuere, y nunca dejé de hacerlo. Hoy en día intento buscar la profesión en ello y de tomármelo como un trabajo. Nadie me motivó, siempre fue un impulso necesario, un desahogo. A mediados del 2011 comencé a subir mis trabajos a Internet.

2. Desde entonces, ¿cómo te has desarrollado como artista? ¿qué ha cambiado?

Aún sigo desarrollándome como artista y lo seguiré haciendo. Lo que sí cambió, como ya dije, es la forma de tomármelo; ya como parte de mi carácter.

In a Sentimental Mood

3. Las mujeres predominan en tu trabajo, ¿a qué se debe esto?

Quizás se debe a que encuentro más belleza en el cuerpo femenino que en el masculino, no es que no trabaje con este último pero no suele figurar mucho en mi obra por el momento. Siempre fue motivo de celebración y controversia en la historia del arte el cuerpo de la mujer, y no creo que sea algo casual el hecho de que la mayoría de los artistas caigamos en él.

Es verdad que fisonómicamente hablando, el cuerpo de la mujer presenta más variables que el hombre, ya sea por poseer curvaturas que hacen más interesante a la forma y con más posibilidad de combinaciones a la hora de componer una obra de arte.

Si bien en mis obras hay cierto juego de sensualidad y erotismo propios de las mujeres que retrato, también está lo casual, lo divertido, lo bizarro, lo inocente, todo llevado a un plano más cotidiano, a la mujer cotidiana, el despegarse de la idea de belleza impuesta por el marketing publicitario y los medios que imponen ciertos cánones de belleza. Despegarse de la idealización de la mujer y en cambio mostrarla tal cual es, con sus dotes y sus fallas. También mezclo ciertos tabúes, pero llevados de una manera sutil, casual sin dar demasiada importancia a dichos detalles que de alguna forma componen la vida diaria.  También cabe aclarar que todas las mujeres que posan en mis obras son personas allegadas, conocidas, amigas y demás.

Alguna que otra vez me han dicho que  impongo cierto estereotipo de mujer en mis obras, pero eso no es cierto, en realidad se debe a que las personas que aparecen en mis trabajos fueron las que aceptaron ser dibujadas, no todo el mundo está dispuesto a mostrar su cuerpo y mucho menos si tiene ciertos prejuicios de por medio.

4. ¿Encuentras inspiración en otras disciplinas artísticas? 

Sí, suelo incursionar en la música. Toco el saxofón aunque es más un hobby que otra cosa, pero lo disfruto mucho. También me gusta la escultura, pero nunca la desarrollé demasiado y la fotografía con la cual sigo trabajando y me ayuda mucho a la hora de hacer mis obras.

5. ¿Qué tanto crees que plasmas de ti mismo en tu obra?

Creo que ese gusto por los momentos simples, por situaciones que quizás no digan nada pero son y fueron y tienen igual importancia que cualquier otro acontecimiento. También trato de mezclar ciertos gustos personales en la obras, ya sea en lo musical como lo culinario, los vicios como también lo irónico, lo absurdo, lo divertido, lo melancólico y demás cosas que son parte de mi personalidad.

Y, la de pilón… ¿Qué recomendaciones le harías a personas que empiezan a incursionar dentro de la ilustración y dibujo en Latino América?

Algo muy común en los artistas es el estancamiento, la tan concurrida procrastinación a la que muchos  solemos concurrir.  A veces la vida diaria, el lugar que tiene el arte en la sociedad y cómo está visto el artista generan cierta desmotivación y muchas dudas a la hora de decidir dedicarse a esto. Muchos se quedan en el camino, otros buscan otras formas de llegar. Yo creo que lo importante es no dejar de crear y no rendirse. Si todo fuese tan fácil, no sería interesante.

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