La representación visual de la humanidad parte del cuerpo como identificación simbólica que se vuelve a formar a partir de la expresividad. Este artista visual venezolano pone en juego la corporalidad para darle otro sentido a la fotografía y al retrato.

Los elementos se convierten en partes importantes dentro de una fotografía, pero ¿dónde queda el cuerpo, la expresividad del rostro y lo que puede llegar a comunicar sin pronunciar ni una sola palabra? ¿Y si fueran las emociones y los recuerdos lo suficientemente diferentes para que se vean reflejados con cierto grado de extravagancia que viaja por lo no visto en la cotidianidad? Los valores agregados a la extrañeza de un cuerpo que produzca emociones a través de elementos que constituyen el mismo, son las nociones que le da en el trabajo visual de este artista.

Giovanni Di Rosa es un artista de Venezuela. Influenciado por su padre, un diseñador chileno destacado que tuvo que huir del país a causa del golpe de estado que le proporcionaron a la presidencia del político Salvador Allende en el año 1973. Sus estudios a partir de las enseñanzas de su padre hicieron que se enfocara en las artes plásticas y estudiara en la  UCLA de Venezuela. Debido a la influencia de su padre, de los maestros de arte, de dibujo y la fotografía, Giovanni recalca que ellos formaron su discurso plástico y la producción del quehacer que conlleva a la materialización de la forma de su arte.

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El dibujo se convirtió en la corriente artista que daría pie para sus creaciones. Sus proyectos están basados en la memoria, la situación venezolana tanto en lo social y como en el arte, reinventaron una nueva manera de ver el dibujo. Esta disciplina la plantea como un “neo Picasso del quehacer y representar varias ideas o enfoques en diferentes técnicas que solo son usadas dependiendo de la utopía de la idea al imaginarse”. De allí la idea de reinventar en la pintura, la instalación y la fotografía dependiendo de sus emociones y pensamientos.

Dentro de su trabajo sobresale esa expresividad en la fotografía, los elementos cobran un valor simbólico que acompañado del cuerpo logran plasmar las vivencias personales del artista.  De allí se desprenden varias series configuradas por la fotografía corporal entre las que se destacan “Humarino”, una mezcla entre el ser humano y el erizo de mar que interpretan sus dos raíces culturales (chilena y venezolana). Y, la serie titulada “Corpografía”, grabado del cuerpo humano a través de un método de captura con un escáner.

Giovanni Di Rosa nos cuenta más sobre los procesos fotográficos dentro de su trabajo en la siguiente entrevista:

¿Qué fue lo que le llamó la atención en el arte para dedicarse a ello toda su vida?

El arte tiene la facultad de establecer conocimiento como experiencias sensoriales. El arte tiene la responsabilidad de ser la válvula social e individual. Expresar la psiquis en todo sentido de lo más profundo de la humanidad misma. Esas facultades son las que me trajeron atención como también la necesidad de expresar y sacar toda la antropofagia visual que podemos consumir en el diario. La Transformación de la forma, desprenderla de la mente y hacerla visible.

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¿Cómo llega a esa fascinación por retratar el cuerpo humano de manera no convencional?

Es el propósito que se vaya alejando de realidades, es decir, la fotografía tiende a ser muy ajustada a una realidad visible. Pero si lo mezclamos con la teoría de Felix Suazo (crítico de arte venezolano), en plantear la Re-figuración a través de la antropofagia visual para que se configure y se contamine por la anamorfosis del ser, dará un resultado dentro de la plástica que se aleja de la configuración de un cuerpo humano y solo te dará la idea del cuerpo humano por la identificación o asociación gráfica expresada por el registro simbólico del espectador.

En Colombia fueron expuestas en la galería Bogotá Arte Contemporáneo BAC, fotografías de la serie “Humarino”  ¿Por qué se titula esta serie de esta manera?

Simplemente la mezcla de Humano y marino. Dos formas antagónicas pero que a través de la morfología forman parte en sí misma y que se alejaron por la adaptación de la especie en el medio ambiente como tal. Era la clave de la mezcla morfológica, con saturación en edición de la iluminación. Siguen siendo los mismos propósitos de construcción en el dibujo y el alejamiento del cuerpo convencional, llevándolo a un elemento fantasioso y onírico.

El erizo de mar siempre era un relato de mis padres en comerse las lenguas internas del erizo. Cuando llego a Chile para reencontrarme con la otra parte de mi familia, le da cuerpo visual y recordatorio del relato oral de mi padre.

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¿Cómo nace la creación de esta serie Corpografía?

La posibilidad de retratar un cuerpo humano completo con un escáner tamaño A4 del cuerpo de una madame, es bastante complejo. Buscaba que esto fuera un elemento experimental, que se consiguieran dentro de las investigaciones nuevas maneras de visualizar el cuerpo humano.

Como truquitos que ayudaban a que se separara de un escaneado cualquiera de un ocioso de oficina de colocar su cara en el escáner de la oficina. Como llevarlo al arte y transformarlo que expresara otra manera de ver el rostro y que te planteara una experiencia y otra connotación, fue el reto y nacimiento de esta serie. Un agradecimiento al cuerpo de Helen Vassilaco en prestármelo para dicho experimento.

¿Cómo definiría su trabajo visual?

La re-figuración de la forma.

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El artista se encuentra preparando el proyecto “Petit Barteu”,  obras de pequeño formato para la Alianza Francesa en Venezuela, además de la realización de dibujos en papeles no convencionales de formas marinas y diversas.

Texto por Sandra Fernández

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