Traducir las emociones a través de rostros que a su vez se transforman en aquella visión interior, es la apuesta de este artista colombiano en su serie Ceguera espiritual, una fusión entre la abstracción y lo figurativo.

Fijar la vista en un rostro desdibujado, que se pierde con las pinceladas para desconocer las facciones que carga con las emociones del artista y que podría ser el descubrimiento de ese ser que se libera a través de sus pinturas. Pero, ¿será el ser humano capaz de no ocultar a los ojos el ser interior sin prejuicios ni orgullos? Una sonrisa representa la felicidad pero en un rostro borrado con las pinturas y brochas deja la duda de representar dichas emociones, son los colores vibrantes, el blanco y negro y cada una de las figuras que la cabeza se imagina, la espiritualidad que a simple vista se oculta y esta es la ceguera espiritual que interpreta este artista colombiano.

Luis Caicedo estudió y vivió durante ocho años en Argentina, hace dos años volvió a Colombia su país natal en donde empieza a explorar nuevos caminos que a través de su arte quiere trazar. La espiritualidad y el cosmos inician como inspiración, así crea sus primeras dos series en donde nace su idea de abstracción, “Cuerpos celestes” y “Atmósferas espirituales” dan inicio a su búsqueda artística dejando obras llenas de color y manejando con cada pincelada sus emociones.

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Su acercamiento a la abstracción hizo despegar su trabajo en la pintura y actualmente lo fusiona con el retrato, imágenes de rostros desdibujados a los que titula “Ceguera espiritual”, un trazo de color que devela lo espiritual, formas que se combinan para brindarle al observador no una condición de encierro del ser sino más bien una libertad. “Quería vincular la figuración pero no quería caer en una figuración aburrida, ni cliché, ni solamente la representación sino que quiero ir más allá” dice el artista.

Esta serie lo llevó a realizarla en las calle de la ciudad de Bogotá, Luis Caicedo con el seudónimo de Betel, ha hecho seis murales en donde propone traducir sus pinturas tradicionales como una evocación del ser que es parte de la vida urbana, del transeúnte y de la compañía del cemento. “Creo que en Latinoamérica está volando el graffiti, el arte urbano va a ser un quiebre en la historia del arte latinoamericano porque las propuestas son espectaculares de dimensiones enormes, con una contundencia en el dibujo de todo tipo que es lo más interesante” recalca Caicedo.

Inkult Magazine habló con Luis Caicedo y en cinco preguntas nos cuenta sobre su obra artística:

Su trabajo se inclina por la abstracción ¿Cómo es que empieza a fijarse en ella?

A mí me interesa mucho el juego plástico cuando se dibuja o se pinta. Yo soy muy emocional a la hora de pintar, yo tiro pintura, chorreo, quito con trapos, hay toda una conversación con la tela que lleva parte de la materia y cuando hacía abstracción me dejaba llevar por esa materia que me iba guiando hacia el camino.

¿Por qué plasmar lo espiritual en sus obras?

No puedo evitar el hecho de ser humano y de reflexionar como ser humano, entonces mi obra tiene una gran carga de existencialismo. Por ejemplo ceguera espiritual habla sobre las cegueras del espíritu o del ser humano cuando no pueden salir de cosas que les impiden ver, una libertad espiritual, por eso los retratos se construyen, se de construyen, la forma cae… son como metáforas del ser. El mismo retrato puede ser imágenes distintas, imágenes distorsionadas y más interesantes visualmente.

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Hace poco se realizó en la Galería El Gato una exposición titulada “Ceguera espiritual” ¿En qué consistió esta exposición?

Este proyecto de ceguera son retratos que se desdibujan, que la mancha corre y me gusta jugar con esa parte plástica. Esta exposición empieza por ser muy personal… las primeras veinte obras son muy personales y ya los segundas veinte empiezan a despegarse un poco. Cuando ya superas cierta cantidad te das cuenta que siguen siendo personales pero que también son el reflejo de lo que está pasando alrededor. Ese es el papel del artista desde hace muchos años, tú ves por ejemplo al artista barroco Rembrandt que en muchas de sus obras era personal, pero cuando lo lees a lo largo del tiempo observas que fue fundamental para su país en su momento.

¿Es la exposición una alusión a esa inexistencia a una conexión espiritual que genera una ceguera?

Podría leerse desde ese punto de vista, a no atender a lo que se tiene en el interior y cuando otro te lo expone hace que sea también chocante porque a veces nos gusta mostrar solamente lo lindo de nosotros. Todos tenemos esas cosas interiores incapaces de mostrar, de sacar que puede ser un riesgo y que hay que ser valiente para hacerlo. Eso es lo que hace buena a una obra de arte porque es sincera y cuando lo es golpea al ser humano de una manera distinta.

¿Cómo definiría su arte?

Expresionismo contemporáneo, esa sería la definición más precisa y más contundente.

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Texto por Sandra Fernández.

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