columna
Creador y destructor, inventor de personajes entrañables y oscuros, ilustrador en papel y de pared, podría ser un caso bipolar, donde el lado más naiv se columpia en un inquietante estado tétrico que no deja títere con cabeza.
Este destructor, más conocido bajo el pseudónimo de DRHOMES, se encarga de romper estructuras a base de rotuladores y pinturas. La armonía es simplemente una sensación transitoria que desaparece tras los pequeños detalles, dando así forma y personalidad a monstruos y seres especialmente peculiares, protagonistas de historias.
DRHOMES es la expresión de mundos interiores complejos, es hiperrealismo
 enmarcado en un escenario fantástico y rebelde. Es inconformismo, es círculo y triángulo a la vez, es para niños y mayores, sueños y pesadillas, dulzor y amargor, es una amalgama de sensaciones emocionantes que invitan a viajar más allá del color.
El origen de cada obra parte de la observación, los ojos son el inicio de todo, son el alma de la obra y se anclan en gestos que pueden ser todo lo que el espectador quiera ver. El final lo eliges tú.
 Comienza la historia…
Texto:
Yanira Castroeyes

1. ¿Cómo fue tu primer acercamiento con el graffiti, y la ilustración?
En la época del colegio con 11 o 12 años.
 
2. En tu trabajo se puede ver una saturación de colores, como si fuera hecho aleatoriamente pero con los trazos muy cuidados ¿A que se debe este estilo en tu trabajo? 
Me gusta el equilibrio dentro del caos, orden en el desorden horror vacui, todo vale.
 
3. ¿Cómo defines tu trabajo?
Ilustración inspirada en la calle, hiperrarismo.
 
4.- ¿Qué sigue para Drome en el ámbito profesional? 
 Pues seguir corriendo en esta carrera de fondo, ir más allá con mis ilustraciones, pintar mas muros.
5.- ¿Cual es tu principal inspiración?

La calle y la gente.

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