El diseñador buscando mantener siempre un dinamismo en los espacios a través de sus productos tiene que saber leer su entorno. Así es, antes de configurar, hay que saber analizar.  Pero, su lectura no sólo debe basarse en la dialéctica objeto- espacio, como algunos pensarán que es. Primeramente, el diseñador debe centra su observación en el comportamiento humano.  Y,  hablando de observación de la conducta humana, hay que comprender que ésta puede realizarse desde el ámbito privado y público.

El proyecto.

Alexander Zhukovsky (Varsovia, Polonia) es un diseñador cuyo proyecto ha nacido a partir de la observación. Él, habiendo estudiado el comportamiento de la gente en los espacios públicos como restaurantes, cafés y demás, desarrolló COVENTRY. Su proyecto trata de ser una solución inteligente para aquellos espacios que están en constante dinamismo. Al ser lugares públicos en donde diferente gente interactúa, éstos se reconfiguran gracias a las actividades que se dan. Por ello, Alexander consideraba necesario la existencia de un mobiliario capaz de adaptarse a este flujo continuo.

COVENTRY se plantea como un conjunto de asientos cuyo diseño está pensado en la espontaneidad que surge en los lugares públicos. Los objetos siempre son creados para ciertas funciones específicas, pero son sus usuarios directos quienes le otorgan su verdadera función. Claro, éste siempre puede ser para el que fue pensado o puede adquirir un nuevo uso, como normalmente sucede.

COVENTRY  consta de una serie de tres diferentes asientos que combinan perfectamente la madera y el tapiz. Con un juego de curvas en su forma, su diseño está pensado para adaptarse a todo movimiento que pueda surgir en un lugar.

Podemos decir que todo diseñador debe desarrollar una habilidad en saber leer a la gente y cómo ésta interactúa entre sí, con sus espacios y con sus objetos.

 

Texto por Isaac Cruz.

 

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