Antes de escribir esto me pregunté: ¿de verdad necesitamos otra reseña del nuevo disco de Paramore? Bueno, lo más probable es que no, pero tal vez, solo tal vez….es necesario escribir sobre algo que te ha estado rondando en la cabeza por más de 3 semanas. Así que aquí vamos…..

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El ritmo que decidió adoptar la banda estadounidense es increíble en el más puro sentido de la palabra. Digo estamos hablando de personas que nacieron en el seno del emo de los 2000’s, sí, cuando todos queríamos ser como Gerard Way o cantar como el de Panic! at the disco, la teen angst en todo su esplendor, el delineador negro, todo. Paramore probablemente es la única banda que ha sabido recrearse desde esa época, y la única, sin duda, que no ha muerto en el intento. El mando de Williams es indiscutible, es un personaje que sabe adaptarse a todo lo que la llama, que sabe hacerse querer y que nunca se ha quedado callada detrás de una banda de puros hombres. Ha seguido el legado de voces femeninas increíbles como Gwen Stefani y Shirley Manson, en unos pocos años podrá sentarse al lado de ellas como una holy trinity (con Kathleen Hanna como una deidad por encima de ellas), esa misma trinidad que le ha enseñado a las niñas que el rock también está hecho para nosotras y que nuestra voz no sólo está hecha para corear baladas suaves, si no que podemos gritarle al mundo con la garganta rasposa.

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Así que Paramore comenzó su transformación desde el Self-Titled con auge en el 2013. Con canciones como Now Part II ya se escuchaban enojados, algunos de los lyrics ya se estaban convirtiendo en una amarga taza de té con tu mejor amigo en la tarde, contándole lo mal que la habías pasado el último año. Sin embargo, con Ain’t it fun se lanzaron a lo comercial y a la radio, dejándonos con un sabor de boca de pop y amores adolescentes. En el caso de After Laughter con este tipo de letras y el pop de este álbum, pero de alguna forma sólo se quedaron con el heartbreak que un amor adolescente te podrías dejar. Este es el post-Paramore, porque sólo así se podría definir en una banda que va a terminar siendo una genre-neutral.

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Escuché el primer sencillo de After Laughter el primer día que salió. Hard Times retumbó en mis audífonos en los días de semana santa en una pequeña ciudad para vacaciones en México. La vibra playera era refrescante, el aire a los 80’s me recordaba al clóset del que mi mamá no ha logrado deshacerse desde aquella época. La indiscutible educación que los Talking Heads, Tame Impala y Alt-J le dieron a Taylor York, el guitarrista de Paramore. Hayley y Taylor por fin habían regresado y traían compañía: Zac Farro, el baterista que desde Brand New Eyes (tercer álbum de estudio) pensamos que no volveríamos a ver al lado de la pequeña bomba atómica que es Hayley Williams. Sin embargo, después de bailar como nadie te podría enseñar en la sala de tu casa, con Hard Times te das cuenta de que se puede llorar mientras bailas, y esto es, quizás, el centro de lo que representa After Laughter. 

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Hard Times es sólo el comienzo para que Hayley por fin se abra a hablar sobre un problema que le ha nublado la mente. La melodía es engañosa y no tiene nada que ver con lo que vamos a escuchar de voz de su cantante. La primera canción del álbum es oscura, es llegar a decir “and I still don’t know how I even survive”. Es así como sabemos que por fin le abrieron las puertas a hablar sobre la depresión. Sin rodeos, sin esperanza, el definitivo rock bottom, esto es After Laughter. Cuando escuché el álbum por primera vez me sentí identificada pero aún en el “¿será que ella también pase por eso?”, y la entrevista de Zane Lowe sólo lo confirmó: Hayley tampoco se pudo salvar de una enfermedad mental que afecta a millones de personas, incluyéndome. Este álbum resulta ser mucho más personal, es lo que sigue después del diagnóstico de tu psiquiatra y pelear contra él pero por fin abrirte a decirle a tus amigos todo lo que les querías decir.

Rose-Colored Boy termina siendo la canción más pop que hemos escuchado de Paramore, más vibras playeras y ochenteras, así sabemos que de esto se va a tratar el aspecto musical del álbum. Era difícil de creer que Taylor York iba a sacar el álbum completo como único guitarrista, pero lo hizo. Su guitarra de hecho define el álbum completo, y podemos escuchar cómo por fin se decidieron a probar más posibilidades, a jugar más con la voz de Hayley y a meter sintetizadores y todo lo que fuera necesario para completar las canciones. Así nos vamos abriendo paso a quizás el mejor track del disco: Told you so. El video que hicieron para esta canción es perfecto, hay cinematografía, los colores que han definido hasta ahora el álbum: el rojo, el amarillo y el azul, muy nouvelle vague, yo sé, pero con el toque ochentero del que ya habíamos hablado. Modificaciones de voz, quizás un poco de autotune que se usó a conciencia, la batería de Zac más presente que nunca y unos lyrics que te perforan, “throw me into the fire, throw me and pull me out again”, como ya dije, es difícil imaginarte bailando con estos lyrics pero Paramore lo logra, de verdad lo logra, incluso en vivo las pocas veces que han presentado esta canción así.

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Told you so termina abruptamente para dar entrada a Forgiveness, una que termina siendo un poco mediocre a lo que logran en muchas de las otras, pero aún así parece que pertenece al disco, no molesta, vemos cómo crecieron utilizando melodías mucho más elaboradas pero que al final terminan pareciendo effortless, a pesar de que sabemos que hubo mucho trabajo detrás de ellas. Después tenemos Fake Happy, con los lyrics más crudos del disco. El pequeño intro que le hicieron parece innecesario pero contrasta bien con el inicio definitivo. La voz de Hayley ya no perfora la música como en los otros discos, ahora parece acompañarla, es como un diálogo entre ambas y eso es lo que parece mágico sobre esta canción, es la música la que la guía a través de su relato, ya no hay más protagonismo. El puente es glorioso y la guitarra de York de nuevo tiene una voz que no habíamos escuchado antes.

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26 tiene un aire al Paramore viejo, a la gran abilidad que tienen para escribir baladas sólo con una guitarra y voz. Por una parte, no tiene la huella de las demás canciones pero no parece ir más con ellas, sin embargo es olvidable. Pool, por otra parte, atrae tu atención enseguida, el ritmo es complicado, los sonidos que combinaron son muy buenos, son frescos. Eligieron una buena canción para salir de 26 , es como recordarte que aún sigues en un álbum hecho para bailarse.

Sigue Grudges con los tintes más oscuros de la voz de Hayley en el disco, quizás la única canción optimista, una que parece que se están cantando a sí mismos, en cuanto a música y a lyrics, incluso llega a sonar tierna. Caught in the middle corta esta vibra desde la primera línea y nos sigue recordando que seguimos explorando la parte oscura. A veces es increíble cómo en esos tiempos en los que parece es cuando tus frases terminan siendo hasta graciosas, aunque estés autocriticándote brutalmente, es lo que pasa en ocasiones en estas canciones con líneas como: “I don’t need no help, I can sabotage me by myself”.

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Idle Worship, quizás mi canción favorita de Paramore de todos los tiempos, es desgarradora, es experimental para ellos, pero resulta increíble. La batería de Zac sale de otro lugar para después apoyar a Hayley en gritarle a todos que no los va a salvar, nos recuerda que sus pulmones son capaces de todo y en el coro Taylor toma las riendas con el ritmo. “I know that you’re afraid to let all the dark escape you”, tal vez ése era el caso de Paramore antes, pero ya no.

Terminamos con una especie de Outro antes de la canción final. No Friends sirve como un pequeño cierre, escrita al estilo de MewithoutYou fue muy sabio elegir al cantante de esta banda, Aaron Weiss, para interpretarla. La primera canción de Paramore sin Hayley termina siendo espectacular, es ansia pura, es todo por lo que pasó la banda antes de terminar en After Laughter. La voz de Weiss interpreta a la perfección este sentimiento de no saber hacia dónde se va, “I’m no saviour of yours and you’re no friend of mine” resuena con rabia acompañada de Zac y Taylor. Es así como terminamos con Tell Me How, el perfecto cierre, “I can’t call you a stranger but I can’t call you”, quizás dedicado a Jeremy Davis, el bajista que abandonó la banda después del penúltimo tour de la banda para después demandar a la banda por problemas de derechos del autor. Es así como acaba el último disco de Paramore, en esta ocasión es bastante obvio decir que no todos los Hard Times tienen un final feliz, tal vez acaban con una carta a tu ex-mejor amigo, una especie de rendición.

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After Laughter termina siendo lo que promete, la versión de Paramore de ese momento en el que dejas de reír y regresas al mundo real, que al final no termina siendo tan rosa como lo esperabas. A mi parecer, es uno de los mejores álbumes de la banda, uno en el que crecieron, dejando de lado el RIOT!, que tal vez es la mejor muestra de lo que son capaces, este disco es una nueva puerta que se abre a las posibilidades que tienen en otros géneros. Bravo.

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