En 1968, un grupo de tres profesores y varios estudiantes de la escuela de arquitectura de la Yale University emprendieron un viaje a Las Vegas.

Su objetivo: llevar a cabo un proyecto de investigación sobre el análisis formal de la arquitectura de la peculiar ciudad del estado de Nevada.

El resultado se materializaría cuatro años más tarde con la publicación de Aprendiendo de Las Vegas, un libro que agitó el mundo académico del momento y supuso un punto de inflexión radical en la historia y la crítica de la arquitectura.

 Siguiendo la estela de la tradición de libros de viajes escritos por arquitectos, Aprendiendo de Las Vegas documenta e investiga la dispersión urbana y los métodos de representación de la capital del entretenimiento.

Venturi, Scott Brown e Izenour estudiaron el simbolismo de una ciudad que había crecido en medio del desierto de Mojave a una velocidad jamás vista hasta entonces, una ciudad cuyas vallas publicitarias de neón y la extraordinaria baja densidad urbana conformaban, especialmente de noche, una suerte de espacio urbano de ficción.

Con su análisis los autores ampliaron el uso dado hasta entonces a las formas de comunicación de la arquitectura y pusieron por vez primera el foco de atención en cuestiones que se consideraban ajenas al mundo de la arquitectura: el descubrimiento de lo trivial y la belleza de lo ordinario.

Considerado como uno de los grandes manifiestos de la posmodernidad en arquitectura, Aprendiendo de Las Vegas es uno de los textos más influyentes de la teoría de la arquitectura de la segunda mitad del siglo xx.

 

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