Solar Equation de Rafael Lozano Hemmer

Decir que no entendemos el arte contemporáneo o que nos parece una tomada de pelo es una de las maneras más sencillas de hacer crítica de arte, es por eso que aquí intentaremos hacer lo contrario. Si bien, muchas obras parten de un contexto específico que les da sentido e importancia, cuando se es un espectador que desconoce el detrás de bambalinas de una obra y sólo vamos a un museo o espacio de exhibición a disfrutar de un momento de contemplación y aprendizaje, este contexto no suele sernos tan claro y caemos en “confusas interpretaciones”, es entonces cuando observamos a las demás personas, intentando escuchar sus comentarios acerca del objeto y así entender lo que tenemos en frente, pero eso no es necesario.

 

Head on de Cai Guo-Qiang

Es cierto que cada pieza tiene su contexto y significado específico pero, estas lecturas las siguen principalmente quienes trabajan dentro del circuito artístico, y uno como espectador no está obligado a entender el objeto de la misma manera, menos en un campo que a mi parecer tiene como principal objetivo abrir las fronteras del pensamiento entre las distintas culturas existentes en el planeta, es por eso que cada interpretación tiene el mismo grado de validez que la del propio autor y las “confusas interpretaciones” son igual de legitimas que las de la persona que se encuentra a lado de nosotros observando el mismo objeto, ya que este proceso de apreciación, no es más que un ejercicio de autorreferencia y búsqueda de puntos de contacto entre la obra y nuestra experiencia propia, entonces, suele pasar que si nos encontramos frente a un objeto que no es parte de nuestra cotidianidad y nos lo presentan como arte , creemos que nos están tomando el pelo ya que nuestra noción de arte está más vinculada a lo que nos dice la historia (Rembrandt, Leonardo da Vinci, Miguel Angel, etc.) y tratamos de encontrar esas mismas cualidades en algo que no tiene nada que ver con esta idea, en el momento que nos damos cuenta de esta diferencia de contenido, la referencia más frecuente que se nos viene a la memoria son todos aquellos comentarios que nos dicen: “el arte contemporáneo no se entiende, es malo, carece de virtudes, etc., etc.” y nos quedamos con esa idea, y es en este punto donde debemos ser concientes de esto y analizar las obras por lo que aportan a nuestra experiencia propia, así, un objeto como un sol artificial o un espectacular choque de lobos, cobran un mayor significado y se vuelven más interesante que un discurso impuesto.

Seeds de Ai Wei Wei

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