“A menudo sueño con el Hotel Delfín.

Yo estoy en ese sueño. Es decir, <<formo parte>> de él como una especie de circunstancia continua. El sueño revela de manera manifiesta que pertenezco a la continuidad del sueño.(…) El hotel me envuelve. Percibo con toda claridad sus latidos y su calor. En el sueño, yo soy una parte más del hotel.”

Así comienza la sexta novela de Haruki Murakami, el autor japonés que más copias ha vendido y uno de los favoritos de la autora de este artículo. Después de darme un paseo por Jack Kerouac, Vladimir Nabokov y Revueltas, el destino me volvió a unir con Murakami después de que una amiga me regalara Baila, baila, baila por mi cumpleaños. En realidad, lo que yo intentaba hacer era tomarme un descanso del autor después de haber leído Sputnik, mi amor y la trilogía de 1Q84 seguidos. Obviamente no me pude resistir y empecé el libro.

Baila fue publicado en 1980 originalmente y fue hasta 1994 que tuvo su primer traducción al inglés. En México lo encontré con TusQuets con una traducción al japonés de Gabriel Álvarez Martínez. Por mi costumbre de no investigar antes sobre el libro por el miedo irrazonable que le tengo a leer un spoiler por error, no me di cuenta de que este libro en realidad pertenece a la llamada trilogía de la rata, por lo tanto, es secuela de A Wild Sheep Chase, sin embargo, esta y las otras 2 novelas (porque en realidad no es una trilogía, tiene 4 libros) son casi imposibles de conseguir. Pero sin miedo, Baila se entiende perfectamente sin tener antecedentes y funciona bastante bien sola según otros lectores. Murakami ha declarado que esta novela fue su forma de lidiar con la fama que le había ganado Norwegian Wood y por lo tanto ha sido la que más le ha hecho disfrutar mientras escribe.

Baila cuenta la historia de un hombre de 30 y tantos años que comienza a sentir la necesidad de regresar a un enigmático Hotel Delfín, lugar en el cual se hospedó hace años con una prostituta apodada Kiki de la cual parece haberse enamorado. Todo empieza a complicarse cuando, en vez del hotel que recordaba, encuentra un edificio moderno y renovado…pero con el mismo nombre. El protagonista, que se mantiene sin nombre hasta la última página, tiene una conexión especial con el hotel ya que una extraña criatura semi-humana vive dentro en una especie de realidad paralela a la que solo él y una recepcionista han tenido acceso. Esta criatura, el hombre carnero, parece ser el que une todo en la historia, el que hace las conexiones, y empuja al narrador a dos misterios: la desaparición de Kiki y cómo a vivir a pesar de las circunstancias. De este segundo se desprende el título, el libro tiene una mirada metafísica, muchos lo han llamado una Pulp Fiction escrita por un existencialista. El hombre carnero quiere que nuestro narrador entienda que, a pesar de todo lo que ha perdido y está a punto de perder buscando a Kiki, tiene que seguir bailando.

tributo al Hombre Carnero, artista desconocido

Todo se pone más interesante (y sí, en muchas páginas te vas a preguntar qué diablos está pasando) cuando conoce a Yuki, una chica de 13 años obsesionada con Talking Heads, un viejo compañero de escuela que parece esconder un oscuro nexo con Kiki, un escritor, Hiraku Makimura (un inteligente wink al lector y que termina siendo un ensayo breve de Murakami sobre la fama después de Norwegian Wood), una fotógrafa alienada y su novio poeta. La historia comienza a desarrollarse a través de las conexiones entre estos personajes, la muerte inevitable de muchos la cual está relacionada con la necesidad de la pérdida para poder seguir avanzando. Hay un crimen sin resolver, una organización que puede enviar prostitutas hasta a Hawaii y deducir impuestos de esto, mucho rock and roll y mucha sexualidad sin perder la elegancia que tiene Murakami para describir cada detalle y conectar con un hilo fino a todos sus personajes dentro de mundos paralelos.

Baila, sin embargo, se llenó de críticas calificándolo de mediocre, o por lo menos no tan bueno como otras de sus entregas. Yo, por lo menos, odié al narrador unas cuantas veces cuando él sabía que tenía que volver al hotel y simplemente decidía no hacerlo “porque aún no era el momento”. Pero este es Murakami, después de leer ansiosamente 20 páginas esperando que el protagonista decida “seguir bailando”, nos demuestra que todo pasa por algo y que efectivamente, no era el momento. Para mí, Baila, tampoco es su mejor novela, me sigo quedando con el impresionante mundo de 1Q84, las complicadas relaciones de Sputnik, la filosofía de Norwegian Wood y el misterio de After Dark. Baila, de todos modos, tiene muchos aspectos impresionantes, Yuki, por ejemplo, es un personaje del que me voy a acordar hasta mi muerte, también la sonrisa que te deja terminar el libro porque el mensaje del cual emerge también es muy bonito.

Baila sin duda vale la pena, ha hecho que muchos se enamoren de Murakami por primera vez, algunos otros dicen que leer la trilogía completa es lo mejor y que este libro es solo el cierre. Por mi parte, fue un buen recordatorio de acudir al autor japonés en momentos de duda y de ir a la librería a comprar algunos otros que me faltan de uno de los escritores que más admiro y comenzar a “bailarmientrasnoceselamúsica”.

“Baila, me había dicho el hombre carnero.

Baila, reverberó mi pensamiento.

-Baila- repetí yo en voz alta.

Entonces pulsé el botón de la planta decimoquinta.”

PS.  Cada vez que abras un libro de Murakami, este parece ser un juego bastante divertido.

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