Aunque a muchos les sorprenda, el Barcelona Acció Musical (BAM) se ha convertido, con permiso del Primavera Sound y Club, en el mejor festival de España (para un servidor) programando bandas emergentes de todo el mundo. Jungle by Night, Nilufer Yanya (!!!!), Glowie o Girlpool fueron buena prueba de ello el año pasado y en esta nueva edición nos esperan muchas más.
Marc Campillo, fundador y director de la discográfica independiente Foehn Records, gobierna desde 2015 esta nave, un BAM que se define por su voluntad de explorar nuevos sonidos y que acerca a la ciudad los artistas más experimentales e imaginativos del momento.

Barcelona ha invitado la capital portuguesa a la Mercè, la fiesta mayor de la ciudad, que este año tendrá lugar entre el 21 y el 24 de septiembre. El programa de la ciudad invitada tiene por objetivo mostrar la escena artística contemporánea de una ciudad que comparte los mismos valores culturales y cívicos que Barcelona, con una visión común sobre cultura, creatividad y arte.  Desde el año 2007, en el marco de las fiestas de la Mercè, Barcelona invita una ciudad del mundo con el objetivo de mostrar expresiones artísticas contemporáneas de ciudades con las cuales mantiene o quiere mantener vínculos singulares de amistad y cooperación. Desde el inicio de esta iniciativa han participado en este programa: Medellín (2007), Quito (2008), Estambul (2009), Dakar (2010), San Petersburgo (2011), Montreal (2012), Viena (2013), Estocolmo (2014), Buenos Aires (2015), París (2016) y Reikiavik (2017).

RECOMENDACIONES

*Textos: BAM

BRUNO PERNADAS.La portada de Those who throw objects at the crocodiles will be asked to retrieve them (2016), el segundo álbum del lisboeta Bruno Pernadas (Julie & The Carjackers, Real Combo Lisbonense, When We Left Paris), con una imagen que nos remite a un cóctel a caballo entre los años cincuenta y los sesenta, invadida de forma surrealista por media docena de agapornis, puede dar pistas sobre el sonido que factura en su proyecto en solitario este graduado en jazz, artífice de un pop exquisito: entre The High Llamas y Stereolab, llevando a su terreno el pop barroco y el easy listening de los sesenta, pero con un toque tropical. Como si Harpers Bizarre o The Free Design hubieran escuchado el ethio jazz de Mulatu Astatke o las melodías hipnóticas de la música de Mali, y se hubieran dejado seducir por las repeticiones del minimalismo de Steve Reich.

CLÉA VINCENT.Surgida de la escena musical amateur de París, forjada en noches de micrófono abierto, Cléa Vincent se siente deudora de la tradición francesa de las variedades. Pero fue una herramienta del siglo XXI, YouTube, la que disparó su carrera, después de que una multinacional que había mostrado interés en su synth pop melódico se desentendiera de ella: primero fue el videoclip de “Retiens mon désir”, de su primer EP, Non mais oui (2014), y, sobre todo, el de Château perdu, de su LP debut del 2016, en el que Vincent se revela como una cautivadora diva pop lo-fi y DIY. Llegará a Barcelona con su último EP, Tropi-cléa (2017), donde pone su voz y su piano al servicio de la samba y otros ritmos tropicales.

FERRAN PALAU. Hace años que Ferran Palau acumula méritos para ser considerado una de las voces más importantes del pop de autor de nuestra ciudad: primero, compartiendo el liderazgo, la composición y la voz de Anímic con Louise Sansom, pero, desde el 2012, cuando publicó L’aigua del rierol, también al frente de un proyecto personal cada vez más sólido, como han demostrado Santa ferida (2015) y, sobre todo, Blanc (2018). Siempre con la complicidad del productor Jordi Matas (Seward), mano derecha y miembro de la banda que lo acompaña en vivo y que completan Joan Pons y Dani Comas, de El Petit de Cal Eril, Palau ha vestido sus letras metafísicas —tan hábiles a la hora de hacer diana en su inconcreción— con un sonido contemporáneo que lo acerca a la vanguardia del pop. Nada menos.

FINDLAY. Se siente de la estirpe de PJ Harvey o Alison Mosshart de The Kills, y cuenta que sobrevivió a un fichaje desastroso por una multinacional a los 17 años que casi acaba con su carrera antes de empezarla. A pesar de ser originaria de Mánchester, no busques ecos del pasado ilustre de su ciudad en la música de Natalie Findlay. De paladar ecléctico, le gustan el soul del sello Motown, el rock psicodélico, el blues y el hip-hop, y ha hecho de telonera de solistas como Jake Bugg y Brandon Flowers (The Killers), nombres que también pueden servir de referencia para entender hacia dónde tiran sus canciones. Se estrenó con el EP Electric bones (2015) y, en el 2017, debutó en el larga duración con Forgotten pleasures.

IDER. Las británicas Megan Markwick y Lily Somerville se conocieron en la universidad y enseguida se hicieron amigas inseparables y se dieron cuenta de que sus voces sonaban genial juntas. No obstante, fue después cuando, acabada la uni, se fueron a vivir juntas al norte de Londres y formaron IDER, un proyecto de electrónica de dormitorio, literalmente: es de allí de donde salen las canciones que componen juntas, compartiendo sus experiencias, con elementos de R&B contemporáneo y de pop melancólico. Primero llamaron la atención de Shura, que les produjo uno de los temas de su EP debut en el 2017, “Gut me like an animal” (destrípame como un animal) y, después, la de varios disyoqueis de la BBC, que las han convertido en una pequeña sensación, incluso antes de estrenarse en largo.

SIDE CHICK. Maïa Vidal se dio a conocer al gran público cuando compuso la canción para el anuncio de Estrella Damm del verano del 2015, pero esta estadounidense ya llevaba tiempo haciéndose oír en la escena subterránea de Barcelona, con su folk-pop acústico luminoso, desde que en el 2011 publicó God is my bike, el estreno del proyecto que lleva su nombre y apellido. Ahora, no obstante, vuelve a sus raíces más contundentes —el punk de su primer grupo, las versiones de Rancid que hacía como Your Kid Sister—, con el trío eléctrico de guitarra, bajo, batería y sintetizador, de inspiración glam rock, Side Chick. El grupo, surgido en Barcelona entre matches en Tinder —o eso afirma el trío—, nos permite descubrir una cara que hasta ahora no conocíamos de Vidal, más ruidosa y descarada.

THE MANI-LAS.Su nombre recuerda al de The Shangri-Las, las más duras del girl group sound. Y se han dado a conocer con la versión rockabilly que han hecho de “He’s got the power”, de The Exciters, otro grupo de este mismo género. Pero la nueva aventura de la mallorquina Maika Makovski (voz y bajo), afincada ahora en Madrid, acompañada de Olaia Bloom (guitarra; Cora Bloom, Las Culebras, Mo&Co) y Mariana Pérez (batería; Sonic Trash, Audience, Rubia), tiene poco que ver con el pop cantado por grupos de chicas —pero compuesto y tocado por hombres— que arrasaba en las listas de ventas de los sesenta. Ellas se sienten más próximas al punk y al espíritu de las riot grrrls de los noventa, que plantaban cara a la escena del hardcore punk de la costa oeste de los Estados Unidos, que las excluía. En el BAM tendremos la oportunidad de descubrirlas: ahora el poder lo tienen ellas.

 

No Hay Más Artículos