Ed Banger Recs se señala ahora como una disquera con un éxito que no es proporcional a sus méritos musicales. Sin embargo confieso a título personal que estuve montado en la ola que se alzó imponente en 2006 y salpicó a todos los clubes del mundo, a la moda e incluso nos colgó la etiqueta de hipsters a quienes bailábamos los singles de este sello. De entonces hasta ahora, entre lo justificado y lo injustificado, me quedo con algunos LPs como el de Justice (2007), el Lambs Anger de Mr. Oizo (2008), el Lucky Boy de DJ Mehdi (2007) y algunos sencillos de Uffie y SebastiAn. Tienen todo el crédito. ¿Porqué? Porque los franceses hacen house y disco con la mano en la cintura, por eso.

Y dadas las circunstancias es importante el lanzamiento de By Your Side, el disco debut de Breakbot, o de Thibaut Berland, el verdadero nombre de este DJ. La razón de esta afirmación es que el también diseñador gráfico ha dado al sello el disco más sólido que ha tenido en los últimos dos o tres años. Y es de música disco, quién lo diría.

El sonido disco fue toda una subcultura, fue la única manera en que la comunión, el amor libre y el baile del hippie promedio podían verse rescatados. Agregando glamour, glitter y subiéndole los beats a las canciones motown. Aún así, todavía hoy se le acusa de basura, de Muzak. El maestro José Agustín dijo en su libro La nueva música clásica que “la música disco llevó a la cúspide las tendencias de uniformar y programar a los chavos como zombies, más que robots, y fue contexto perfecto para toda la fiebre del consumo y de vaciedad espiritual que tanto gusta a la clase media alta”. No negamos el oropel, pero estoy seguro que el maestro nunca se dio la oportunidad de poner a girar un disco de Barry White y apreciar no sólo su habilidad vocal, sino su destreza y verdadero talento componiendo y dirigiendo la orquesta. Él se lo pierde.

De ahí que, aunque la música disco fuera un verdadero paragón donde se encontraron el funk, influencias de música clásica, de samba, de lo africano, al final se le considerara, posteriormente, sólo un chiste. ¿Cuántas bandas no tienen una canción de tintes disco sólo por cotorrear? Estados Unidos tiró del nido al movimiento, que fuera de algunos coqueteos con el post-punk, se tuvo que refugiar en Francia, de donde procedían varios de sus mejores creadores. Con el tiempo el género siguió mutando hasta llegar al house, el llamado toque francés que nunca ha fallado.


Y con Breakbot sucede que, luego de un pequeño intro, “Fantasy” (un dueto con Ruckazoid) es por completo baile para lanzarse bajo las luces. Este tema nos muestra la influencia de aquel Michael Jackson, aún negro y producido por Quincey Jones, que nos enseñó el funk y el disco como hermanos siameses, con distinto cerebro pero con un mismo corazón, anunciando de cierta forma a Prince. “One out of Two” viene como sencillo con unas cuerdas precisas y trepidantes, bastante charm en el coro y un aire de aquellos olvidados Tavares, además de una letra simple (y amorosa), como debe ser en este tipo de tracks. La dupla de “By Your Side” (partes I y II) devela una visión más allá del puro refrito y, sobre todo, tiene un nivel musical más alto que varios de sus amigos de Ed Banger: se trata de una especie de homenaje a aquellas suites del disco que tejía el genio Cerrone, el cerebro francés de los ayeres; una muestra de que lo traen en la sangre. La instrumentación cuidada hasta el más mínimo detalle, el feeling, la progresión del tema, son simplemente increíbles.

Luego de más baile con “You should Know”, “The Mayfly and the Light” es una balada pop lenta, que nos recuerda que dentro del disco siempre hubo matices y los temas lentos eran disfrutables también. La manera en que convergen el órgano y los metales en los coros, bien podrían haber sido obra de aquel Gino Vanelli o de un Barry Manilow en un ataque de inspiración. “Programme” en cambio, es la continuación de la ruta futuristíca hacia la tierra prometida, retomada por Giorgio Moroder de Kraftwerk y que para muchos señalaba hacia Detroit como la tierra prometida. Este tema es más serio, quizá más robótico y tiene que ver con el trabajo de creadores menos conocidos como Jean-Pierre SavelliV.D.B. Joel.

Pero una vez que caemos en “Baby, I’m Yours”, es imposible no enamorarse de Breakbot. El inicio lento, el bajo constante, el piano que juega con el sintetizador y esa voz  (la de Irfane) que revive y redime a Leo Sayer, ahí está, es él y nosotros nos movemos mientras el piso cambia de colores. Esta producción y este artista demuestran que el disco no necesita ser rescatado, sea como visión decadentista por el electroclash, o como revival de paso en el zombie postpunk  de LCD Soundsystem. El disco, como sonido, necesita ser escuchado y bailado. Esta propuesta, como la de Chromeo, parecen decirnos: “¿quién necesita swag cuando tienes disco?”. Breakbot viene a la ciudad dentro de poco, vayan mandando su traje blanco a la tintorería.

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