Pocos artistas han podido capturar la belleza de las olas del mar golpéandose entre ellas y llegando a la arena, la tranquilidad y el movimiento que transmiten al mismo tiempo.

Sin embargo, los esposos Blaker y DeSomma se decidieron a plasmarlas en vases de vidrio que parecen olas de verdad congeladas en el momento justo. 

Blaker y DeSomma comenzaron a trabajar juntos después de conocerse en 1989 en la Pilchuk Glass School y abrir su estudio en Live Oak, California en 2001. Sus esculturas se han vuelto famosas debido a que dejan de lado las características del material para imitar por completo las de los objetos marinos en los que se inspiran, como sucede con sus vases. 

 

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