Salvajenada-Hawaiian-Gremlins

Calorón. Gentío. Aperradero. Sudor. Banda con camisas que parecían manteles. Orines en el piso. Eslams. Quemadero de mota. Todo esto es sello oficial de Los Salvajenadas. Eventos que amontonan a un grupo bien selecto de personas para escuchar en una noche a bandas que no pisarían la ciudad si no fuera por los organizadores.

1: “Me encanta que pongan cosas de Youtube atrás”.
-Mujer del público con falda y botas.

Los Salvajenadas ya son bien conocidos en la ciudad. Te ofrecen a buen precio a las bandas más destacadas y menos conocidas del país. Y asistir a sus eventos es asistir también a un modo muy distinto de ver un chou. Los organizadores están más jóvenes que el mismo público y siempre andan saltando y coreando entre la audiencia. De ley. De ahí su lema: “Haz los conciertos que quieras ver en tu ciudad”. Otra característica que nos hace reconocer luego luego que el evento es suyo es su maña de poner vídeos de lo que sea en Youtube, y proyectar todo a espaldas de las bandas. Esto hace más entretenido el espectáculo. Y es ya un sello propio.

2: “Tenemos más gente aquí que la que nos fue a ver al NRMAL”.
-Guitarrista de los Hawaiian Gremlins.

Las bandas siempre salen encantadas con las tocadas de este colectivo en este preciso lugar. Tortugajirafa/Jeudi ya ha dado techo de cartón de huevo a varios eventos de Salvajenada y todos son igual de épicos. A nadie se le olvida la tocada de Volga Beach o el desmadre y brincadero que se armó cuando tocó Little Jesus por primera vez en Morelia. Y es raro, de repente no es la misma gente de siempre la que uno se encuentra ahí amontonada. Hay siempre gente nueva. Joven o no tanto. Puede haber lavacoches, fresas del Tec y chakas en el mismo pasillo. Y todos reunidos para sentir música nueva en ese foro alto.

3: “Siempre que termino de tocar alguien me agarra el culo o los huevos”.
-Axel Catalán.

Esto solo lo puede decir una persona en todo Michoacán: Axel. El vocero, el letrista de una generación drogada y sola. El Cantinflas educado. El que siempre trae camisas con estampados de cerámica. El amigo que siempre te saluda con un abrazo para que sientas su espalda huesuda y su mirada recta y te des cuenta de que todo lo que canta es cierto. Con sus canciones que ya todos se saben y que también todos consideran como propias. Porque hablan directo y seco sobre lo que nos está pasando a todos. Los Catalán demostraron que este evento no tenía bandas teloneras. Y que tenían los güevos igual de duros que cualquiera de las otras bandas del cartel.

4: “Todavía ni sacamos la canción por internet y ya todos se la saben”.
-Aquiles Merlos, bien prendido.

Aquiles es otro vocero de la generación. Pero en una versión más ácida, poética y ecológica que Axel y cualquier otro vocalista del género. Si lo intentamos encajar en algo nos la ponemos difícil. Pero lo más preciso sería decir que Aquiles es nuestra Edith Piaf, con todo ese sentimiento al cantar y la cara sincera de que está disfrutando lo que canta. El Frank Sinatra de la Prados Verdes, siempre con la espalda al aire y la cara pintada según se sienta. Sus letras se hacen eco en cualquier cráneo cuando se mezclan con la música redonda de los Expedición Humboldt. Y dan el orgullo necesario para pensar que esta será la primera gran banda que saldrá de Morelia y llegará tan lejos como su unión decida.

De las pocas bandas que le terminan aplaudiendo al público.

5: “Están bien caros los boletos del Corona, mi papá no me quiere dar el varo”.
-Dos hipsters del público con cigarros electrónicos.

Cuando se tiene a tanta gente hecha bola, uno como parte del público tiene que convivir, aunque no quiera, ensartado en el espacio personal de los demás. Puedes sentir el sudor de sus camisas pegándose a tus codos, sus alientos en tu nuca y ver sus cabezas moverse y no dar chance de saber qué tanto pasa allá en el escenario. Sabemos cuánto sufre la gente pequeña cuando le toca solo escuchar un concierto por no poder alcanzar a verlo. El otro gran problema es tener que escuchar las pláticas de alguien más durante las mejores canciones de una banda y no poder disfrutar nada. Esto pone en evidencia al mal público, al que no le basta con pensar las cosas, ahora tiene que decírselas a todos. ¡A medio perro concierto!

Tuve que quemarme las quejas de dos morros que odiaron a OCESA por los precios del Corona, que detestaban la música que no llevaba sintetizadores, que amaban la Ciclovía, el último disco de Damon Albarn y la mota barata que vendían ahí cerca. Y que juraban que Telcel era una empresa muy buena porque su dueño coleccionaba arte “del chingón”. Este público es tan detestable que lo mejor es alejarse y esperar que se les quiebre alguna costilla en el eslam o se les reviente la pantalla del iPhone 9. Lo bueno es que sus papás pasan temprano por ellos.

6: “No te preocupes, yo también ando bien sudada. Abrázame”.
-Una chava del público cuando le dije que andaba empapado.

Si algo consigue Salvajenada es crear ambientes sanos. Sí, puede que apeste a mota o todo el mundo ande pedo o drogo, pero eso pasa en cualquier evento y en cualquier lugar. El asunto acá es que se asiste para escuchar propuestas nuevas y divertirse con los amigos del género. Nadie va sólo a salir en la foto del día siguiente o presumir el vestido nuevo. El ambiente de Salvajenada es tan desinteresado y enfocado a las bandas en el escenario que la zona del público es para el mero disfrute.

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7: “¡Otra vez ésa!”.
-Yo a los Expedición Humboldt y los Hawaiian Gremlins.

De repente llegan bandas que uno ni conocía y resulta que son exactamente lo que hacía falta escuchar. Caen precisamente en el lugar y tiempo necesarios. Y que se podrían escuchar en vivo si no fuera por los colectivos que a la vez están hechos de fans. La experiencia frente a frente entre el músico y el público es gloriosa. Puedes cantar con ellos a menos de veinte centímetros de distancia. Ese trato íntimo hace que la música (el elemento esencial y más importante en todo esto) se disfrute tal cual fue creada. Siempre con sonorizaciones decentes que ya quisieran colectivos grandes que intentan hacer festivales masivos con audios de veinte pesos. Por eso uno pide que se repitan las canciones: por que suenan excelente.

8: “Me contaron que los de Salvajenada tienen como 13 años”.
-Alguien del público.

Sí, bien jóvenes. Y en vivo se ven más como fans de la música que como empresarios. No andan en los 13 años. Están más viejones, pero aún así logran eventos con convocatoria de personas con años en el medio. Porque la idea es sencilla: traen a las bandas que les gustan, sin miedo a perderle o a salir tablas. Por el puro gusto de escucharlos de otra forma que no sea solo en internet o en el iPod. Ese espíritu se agradece. Así han empezado los colectivos grandes. Con pasión por la melodía y no por la finanzas. Y siempre con un trato de compas al comunicarse con ellos, no de saco y maletín pedante.

9: “Esos de Expedición parecen los de Cuisillos”.
-Todo el universo.

El contacto con las bandas llega a un punto tan íntimo que es posible verlos por los pasillos caminando, puedes hablar con los músicos en cualquier momento. Sin backstages mamones o vías alternas de acceso. Porque en sí son personas igual que cualquier asistente a las tocadas. Son fans de las mismas bandas, van a los mismos festivales, se visten igual y hablan con cualquiera sin sentirse más o menos importantes. De ahí que cualquiera pueda echar desmadre con los Humboldt y sus clásicas caras pintadas.

10: “¡Arte, Arte, Arte, Arte!”.
-El gentío cuando los Blenders le agradecieron a los organizadores.

Esto nunca lo había visto. Ninguna audiencia le agradece a las personas que se encargaron de traer a la banda. Se concentran en la banda en sí: es a lo que van. Es un reconocimiento enorme a la labor cuando se fijan en los organizadores. Imagínense, nunca verán a gente del Vive Latino coreando: “¡OCESA, OCESA!” o “¡INDIO, INDIO!”. Nunca verán a gente de la Expo Feria gritando: “Ayuntamiento de Morelia!, ¡Ayuntamiento de Morelia!”.

Pero Salvajenada se puede dar ya el lujo de decir que la gente ubica de igual manera a las bandas que vienen y a las personas que las traen. Le tocó a Artemio, uno de los fundadores de los SN. Y la gente aplaudió y lo coreó porque saben que la propuesta es sincera y se hace con todo el gusto del mundo.

Lo único parecido que había visto fue cuando Austin TV le agradeció a Mitzi y Noé por siempre darles un espacio en la ciudad. O cuando Tito de Molotov felicitó a The Poliesters en La Monumental de Morelia y fue abucheado un buen rato.

Eventazo y gentío. En resumen.

Texto por Dekis Saavedra.

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