En su trayectoria de más de 50 años como fotoperiodista, lo atropellaron dos veces, cuenta con siete costillas rotas, dos infartos, un dedo roto, 19 choques automovilísticos, entre otros accidentes menores a la hora de fotografiar, pero logró tomas como ningún otro fotógrafo y en ellas plasmó a uno de los personajes más emblemáticos de sus fotos, el mirón”

Jaralambos Enrique Metinides Tsironides, conocido simplemente como Enrique Metinides “El Niño” es un fotógrafo mexicano, famoso por sus trabajo periodístico en nota roja.

Nacido el 12 de febrero de 1934 en México, su infancia fue fuertemente influenciada por películas policíacas y de gángsters, por lo que decidió tomar fotos en la calle, los accidentes automovilísticos, las delegaciones o en incendios y retratar los acontecimientos como en los filmes que veía, así pudo vivir las aventuras al estilo Al Capone que mostraban en el cine.

Enrique empezó a fotografíar a los 9 años de edad, a los 10 ya había visto su primer cadaver. Sus fotografías documentalistas y de reportaje gráfico relatan y retratan accidentes automovilísticos, muertes, sangre y violencia de la ciudad de México. Estás son algunas de las temáticas que utiliza el gran fotógrafo por lo que durante 5 décadas ha dedicado toda su vida al oficio. Un fotoperiodista de nota roja que trabajó entre 1940 y 1993 para los periódicos mexicanos La Prensa y Crimen.

Ddiversas galerías de Estados Unidos y Europa comenzaron a advertir que detrás de esos retratos de suicidas y damnificados yacía un artista susceptible al dolor que no retrataba desde el morbo, aunque sí, a modo de crítica social, a los morbosos. Su trabajo lo llevó a ganar diversos premios y a montar exposiciones en museos de diferentes partes del mundo, como el MoMA, en EE.UU.; el festival de Les Rencontres d’Arles, en Francia; y la Photographer’s Gallery, en Londres. Incluso, en 1997 recibió el premio de Espejo de Luz, bajo el renombre de ser el fotógrafo más sobresaliente del país.

Metinides era el fotógrafo que acudía al instante a tomar las instantáneas de escenas de crímenes, accidentes, suicidios o catástrofes naturales que se publicaban en los diarios mexicanos .Desde hace una década su trabajo ha pasado de las páginas sensacionalistas a las paredes de importantes galerías y, aunque retirado, posee un archivo sólido y visualmente potente que bien merece el reconocimiento.

Enrique Metinides se ha movido en mundos que la mayoría de nosotros no podríamos ni imaginar: los puntos peligrosos de la ciudad durante la noche; las calles secundarias, las obras en construcción, los clubes, las prisiones; la luz de neón de la sala de espera del hospital, y los interiores de numerosas ambulancias de las cuales sentimos  emociones intensas y apabullantes, como si ésta definiera la aceptación de lo inevitable, de lo puro, de lo vivo.

Quizá ésta es la razón por la cual existe el morbo cuando debemos lidiar con algún accidente que cruce el horizonte de los vivos; y más aún, es la razón por la cual existan artistas y estudiosos que se enfoquen en eternizar este proceso momentáneo uno de estos personajes que convirtieron el morbo en arte es el fotógrafo Enrique Metinides.

 

(texto por: SayuriK)

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