El artista colombiano Ricardo Muñoz Izquierdo experimenta la imaginación en una estética infantil que incluye un lenguaje siniestro e irónico, “Las moscas también duermen” es un video experimental que ha viajado a distintos lugares del mundo para ver lo que pasa cuando se entra en la puerta que va hacia un agujero imaginario.

El cúmulo de formas blancas en un fondo azul celeste, tan claro como lo permita el clima nos remite a la imaginación, a esa que tiene la capacidad de recrear mundos fuera de la cotidianidad, de una carretera embotellada, del sonido agobiante de la sociedad, de los mundos mágicos populares que aparecen en la tv, esos mismos que el artista Ricardo Muñoz Izquierdo retoma en sus dibujos y pinturas de una manera irónica y bizarra, pero que esta vez los atrapa en imágenes con movimiento, escenas con animación y personificadas en un video experimental.

Sale el sol, una cara sonriente de un hombre al que los ojos le pestañean, se detiene para enfocar a dos personajes que inician esta idea audiovisual, un perro y un ser amarillo con diez ojos esperan vivir un ensueño atrapados en la boca de un gran hombre. Los dibujos y esculturas del artista aparecen personificados y como un cadáver exquisito empiezan a ser parte de esta historia pintoresca a la que hace llamar “Las moscas también duermen”, video hecho en el año 2014 como parte de un proyecto que se realizó con el grupo de estudio Piso Cero en el Banco de la República en la ciudad de Pereira, Colombia.

En el año 2015 el video se exhibe en diferentes festivales: Backup-Festival en Weimar- Alemania, FIF Festival Internacional de Fotografía de Belo Horizonte en Brasil; en Colombia: en el Festival de video arte Lugares Extraños y Caóticos en Bogotá, en el Festival Internacional de la Imagen en Manizales en donde también obtuvo una mención especial y en este año estará en el Videograma – 2016 “VIII Bienal Internacional De Arte De Tashkent” en Uzbequistán.

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El sol, el viento, el perro y el personaje de diez ojos con tez amarilla son dibujos que Ricardo suele hacer recurrentemente en sus libretas, en un primer momento hicieron parte de su intervención en body paint a la que incluyó a sus amigos para retratarlos con vinilos y extensiones en cartón. “Siempre se ha visto lo precario en mis intervenciones al igual que en el video, se ve ese error en las uniones de los fragmentos del cuerpo, la mano  efectista que mueve el platillo volador” Dice el artista.

Este video tiene como peculiaridad la noción de imperfecciones en su realización, al igual que en sus personajes. Esto le da cierta ironía, una conjunción que revela una serie infantil con contenido surreal que se sale de las versiones de historias fantásticas para establecer una relación entre lo humano y lo animal, lo extraterrestre y lo quimérico. Todo es válido en esta historia, las moscas que duermen pero que no aparecen, los relatos de sueños que se viven entre despiertos, rasgando ojos y cortando cuerpos, que el viento gire como un bailarín de ballet. Su referencia más próxima, el agujero por el que cae Alicia, la representación de la novela fantástica de Lewis Carroll a la cual se hace alusión en el único diálogo de Las moscas también duermen.

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“Los dibujos que yo realizo son automáticos, nacen de una idea pequeña que se va transformando a medida en la que voy trabajando” comenta Ricardo sobre la historia narrativa, en la cual no existen planeaciones previas, el azar y su extenso paso por el arte han servido para interpretar de manera artística los intereses del artista colombiano, una estética perversa, irónica, un poco del horror pero siempre contrastada con lo infantil, ese lenguaje de los iconos occidentales infantiles que se recrean a través del imaginario personal; de esta misma manera logra asociar en el video la serie de pinturas titulada “Pink punk and bad paiting”, en la que se refleja el sentido punk y político de Ricardo en algunas de sus escenas.

Los estados alterados de su contenido reflejan un sentido de subjetividad, a lo que la persona asocie con un sueño bizarro que se confunde con lo no real, así como las moscas suelen dormir mucho más, los seres humanos utilizamos la siesta para soñar e imaginar. Aquí “Las moscas no duermen”:


Texto por Sandra Fernández

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