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Esta artista en su obra “Ecce homo” reinvierte la función primaria del vestido y su relación con el espacio, convirtiéndolo paradójicamente en un cuerpo vestido por la desnudes humana.

El vestido es aquello que transforma nuestra vida en hábito, es una extensión del cuerpo que nos define sin necesidad de pertenecernos. La esencia de cada sujeto se desdobla en sus prendas, espacios y objetos que a menudo habita u frecuenta, imprimiendo en ellos su esencia, otorgándoles vida, personalidad y carácter.

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El mundo social es un mundo de cuerpos vestidos, la desnudez por tanto es totalmente inapropiada en casi todas las situaciones sociales, e incluso en aquellas donde el cuerpo puede ser libremente exhibido.

Usualmente nos rigen códigos y reglas que establecen los parámetros vestimentarios para la vida en sociedad, indicando situaciones específicas donde podemos aparecer desnudos.

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La ropa es entonces la forma en que cada sujeto aprende a vivir en su cuerpo, el punto de encuentro entre lo privado y lo público.
“En el vestido vivimos sólo como apariencia efímera”.
(Emanuele Coccia; La vida sensible. Buenos Aires: Editorial Marea, 2011).

La tela, las prendas, los espacios impregnadas de huellas del sujeto, comienzan a configurar por si solas su apariencia sin necesidad de un cuerpo que las porte, la fusión del cuerpo y el vestido se hace tan implícita que el hábito encarna el sujeto sin necesidad de éste estar presente.“Son los hábitos los que forman las esencias, y no estas las que se expresan en los hábitos”.(Emanuele Coccia; La vida sensible. Buenos Aires: Editorial Marea, 2011).

El vestuario no es por tanto un accesorio, ni un lujo, sino una naturaleza profunda e intensa del mundo sensible. Es el medio a través del cual los cuerpos sociales construyen su identidad, proporcionándole a éste una autenticidad que parte del hecho de apropiarse de aquello que no es, aquello ajeno a su corporalidad. “un cuerpo que aparece de manera más verdadera y auténtica cuando se apropia de lo que no es.” (Emanuele Coccia; La vida sensible. Buenos Aires: Editorial Marea, 2011).

Así pues trasgrediendo la habitual relación  del espacio con el cuerpo y el vestido Evelyn Bencicova desdibuja los limites y reviste los espacios con atípicos desnudos, permitiendo que en este caso el cuerpo sin ropa sea exhibido y de manera  poética la desnudez se trasforme en el vestido de dicho espacio.

Texto: Tatiana Acevedo Chk

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