´´…Como en los libros que suelen colocarse en las salas de exposiciones, donde dejan sus impresiones los que las visitan, deseo apuntar unas lineas a Iris Leyva, quien, con mano delicada lleva en alas de sueño a quienes sin temor de hallarse a sí mismos, asisten ante sus cuadros, a un hallazgo, como si cada obra fuese –en verdad- espejo mágico donde habitan, en el instante del éxtasis, los deseos contenidos que nos deslumbran o atormentan…´´

Elogio a la pintora Iris Leyva , de Eusebio Leal Spengler publicado en su libro Poesía y Palabra, Volumen I.

Pedestal de almas - Iris Leyva Acosta

Iris Leyva Acosta, artista plástica de nacionalidad cubana. Egresada de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, en Cubanacán, La Habana. Profesora, restauradora, amante de la filosofía, la naturaleza y los animales. Un gran ser humano que imprime la belleza del alma en sus cuadros.

INKULT– ¿A qué te dedicas?

IRIS– A la pintura y al dibujo, también hago escultura, instalación, performance. Todo tipo de arte participativo, pero me baso fundamentalmente en el clásico oficio académico y elemental de las artes plásticas, a través de la pintura empleando el color y la estructura clásica de la composición. Ocupo diferentes técnicas; impresionista, expresionista, pop, etc. Y en el contenido conceptual de la obra se puede presentar un reflejo  al mismo tiempo que una negación de la vida del hombre.

Gallos - Iris Leyva Acosta

INKULT– ¿Cómo haces tu trabajo?

IRIS– Me baso en el estudio de la vida del hombre y la humanidad en sí. En los sentimientos; ya sean tristeza, alegría, incertidumbre, conflictos humanos, -a veces- pueden ser guerras, destrucción, el tema ecológico -me encantan los animales-, la protección del medio ambiente. Considero que el hombre está en paralelo completo con la naturaleza, no la puede destruir, porque se destruye así mismo. El hombre no es más que arte como tal. Un reflejo de la vida que lo rodea. Enfoco la forma de ver la vida, pero desde mi propio punto de vista. No invento. Interpreto.

 Mantengo un trabajo constante, día a día, aunque lo tape, lo borre o no sirva. La vida cotidiana te afecta y te determina. Tomo todo, desde el aleteo de una mariposa hasta la brisa que pasa. Eso influye en la obra que en ese momento estoy realizando. Me planteo veinte o treinta cuadros sobre un tema. Lo estudio cinco o diez años –creo que por ser profesora- me voy hacia un sentido didáctico y participativo del individuo, donde creo una intriga, para despertar la curiosidad en el hombre. En mi arte está plasmada mi filosofía de vida, ya que el arte es el reflejo de uno mismo, es parte tuya, tus sentimientos, condiciones de vida, tu estado de ánimo. En mi caso, si el mundo está triste, imprimo, por sentido contrario, lo bello de la vida. Contrapongo los efectos. El yin y el yang.

Académica - Iris Leyva Acosta

INKULT– ¿Tienes algún material predilecto?

IRIS– Me encanta trabajar con oleo. Tiene vida propia. Transcurre en el tiempo como el mismo arte, se va oxidando –gracias a mi preparación como restauradora-, conozco la afección de los materiales a través del tiempo. El oleo va adquiriendo vida propia, envejece, crea una atmósfera que poco a poco va cambiando. A mí me gusta que la obra tenga vida propia y se separe de mí. Por eso me gusta el oleo.

INKULT– ¿Cuál consideras que es el sello de tu arte?

IRIS– El erotismo, el hombre y la naturaleza. A veces las personas me preguntan acerca de la sexualidad de mis cuadros. ¿Y cómo no incluir el erotismo si es parte de la vida? Todos nosotros nacemos de una relación de amor. Un volcán cuando hace erupción acaba con todo para dar paso a vida nueva. Sin erotismo no hay vida, somos sensuales, amamos. El amor en sí es bello. Es la sensualidad, el caminar, rozar una mano, acariciar el pétalo de una flor. Utilizo la simbología del color para transmitir la sexualidad de mi obra.

Danza con Abanicos - Iris Leyva Acosta

INKULT– Como restauradora ¿En qué has trabajado?

IRIS– En México participé con obras de Frida Kahlo, Diego Rivera y Leonora Carrington, además de los clásicos cubanos. La restauración es compleja, porque cuando una obra pierde su contenido original, desapareció. Lo que queda es su historia y el recuerdo de que alguna vez existió. Desde el momento en el que pones tu mano, por mucho que trates de imitar el trazo del artista, la intención no es la misma. Como restaurador estudias al artista. No es pintar color por encima. Se deben utilizar materiales a base de agua, pues el proceso tiene que ser reversible, para no dañar la obra y poderla regresar a su estado natural, por eso el arte es conservación y la restauración es preservación.

INKULT– Además de la restauración ¿En qué otros ámbitos has participado?

IRIS– Trabajé mucho tiempo como profesora. Y durante diez o quince años me dediqué a la labor altruista, conviviendo con seres humanos y participando directamente en hospitales, cárceles y hogares lugares de ancianos, pero sobre todo en hospitales. Diez años acompañé a niños con ostiomelitis, lo que me permitió influenciar mi arte e inundarlo de sentimientos del hombre, pues esos niños, a pesar de su condición, soñaban con crecer, amar, vivir, y no tuvieron esa oportunidad. A veces es darle a la vida el sueño o lo que pudo ser. Ese presente de un pasado futuro. Me afectó mucho, trabajé hasta que la última niña dejó este mundo. El arte me ayudó a sanar mi alma. A través de la plástica sudo mis emociones.

La niña de Guatemala -Iris Leyva Acosta

INKUTL– ¿Qué opinas del talento joven?

IRIS– Evidentemente toda generación cambia. Uno se tiene que apropiar de la historia del arte y de la humanidad –pero como dice la negación de la negación de la filosofía- no es borrar y crear algo, sino tomar la esencia de todo lo transcurrido para con eso crear. En los jóvenes es permitida la negación de lo que existe, pero al final retoman todo lo hecho –igual que yo tengo que retomar de todo lo moderno-. A veces hay un facilismo, en algunos que tampoco son tan jóvenes. Son personas que han convertido las artes plásticas en una practicidad utilitarista.

INKULT– Actualmente ¿Tienes algún proyecto?

IRIS– Ahora estoy trabajando en una serie “Las parábolas del ser y la conciencia”. Una relación entre el ser interno y la conciencia social, la conciencia propia y la conciencia de lo que pasa. Altero la perspectiva lineal y la perspectiva del color. El tiempo coexiste paralelo a cualquier lugar. Esa es la base de mi nueva obra.

Noche de Mayo - Iris Leyva Acosta

Si quieren conocer más del trabajo de Iris Leyva visiten su fanpage de facebook haciendo click aquí. 

¡Iris Leyva, el alma del arte!

POR: Elizabeth Beltrán (@BelBethM)

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