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Una imagen es una superficie en la que aparecen diversas formas, líneas y colores que en conjunto mantienen una relación, mostrando la figura de una persona o una cosa. Sin embargo, ¿qué sucede cuando todas estas características desaparecen?

En el trabajo de Seung-Hwan Oh (conocido como Toni Oh), esa relación desaparece al exponer la imagen en bacterias por meses o hasta años después de haber sido reveladas.

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En un mundo saturado de imágenes producidas y esparcidas con gran facilidad, Toni-Oh trabaja en procesos biológicos con el fin de “explorar la impermanencia de la materia así como las limitaciones de la fotografía”.

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Toni Oh ha trabajado en este proyecto por tres años. La poética de su procesos e imágenes se mantiene incierta. Aunque no controle la acción de bacterias, es plenamente consciente de la existencia de un caos en sus procesos. Estas bacterias son cultivadas con tal precisión que es capaz de alcanzar cierta vulnerabilidad en sus retratos.

Se crea una estética entre lo creativo y destructivo que inevitablemente es efímera, resultando en la desintegración completa de la película por lo que sólo puede ser digitalizada con delicadeza antes de su destrucción. – Seugn- Hwan Oh.

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De esta forma la fotografía fija agrega una dimensión de algo activo y dinámico. La pregunta ya no es sobre lo qué representa sino sobre la tensión de lo que aparece en la fotografía y lo que ya esta perdido. Estas imágenes capturan un tiempo que ya no existe. El rostro del modelo se ha vuelto irreconocible.

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 Texto: Karla Cantú.

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