¿Cómo se vería reflejada nuestra vida en detalles como lo que hay en nuestro hogar? ¿Qué tanto se puede saber de una persona sólo por ver qué hay en ese espacio que es sólo suyo?

Eso es lo que Florian Beaudenon presenta en su serie fotográfica titulada Instant-Life. A través de fotografías tomadas desde un ángulo completamente cenital (ángulo en el cual la cámara se sitúa justo encima del sujeto a fotografiar), Beaudenon muestra la diversidad que se puede encontrar en las mentes de los seres humanos. Es una vista donde el enfoque no está en la persona, sino en lo que ésta se encuentra haciendo, en cómo utiliza su espacio para convertirlo en un hogar, en un santuario.

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Mientras algunos disfrutan de la soledad de su recámara y la libertad para expandirse en ella, unos cuantos disfrutan del orden y otros más de la compañía al hacer diversas actividades, cada una de las fotografías de la serie enseñan qué tan únicos podemos llegar a ser. Pero la manera en la que está presentada denota una sensación voyerista, como si se estuviera observando sin permiso y, en cualquier momento, el sujeto podría voltear a vernos.

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Se rompe esa barrera de intimidad que protege al individuo que busca resguardarse dentro de su hogar para hacer las actividades que considera relajantes. Por un instante, somos parte de esta rutina íntima y podemos ver reflejadas partes de nuestra propia vida y nuestros gustos o quizás acciones que jamás habríamos pensado que se realizaban tras puertas cerradas.

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Lo que nos lleva a pensar, si Florian Beaudenon llegara a nuestras casas a fotografiarnos como parte de esta serie, ¿qué se encontraría? ¿Cuál sería la situación o acción que definiría lo que sucede en nuestros hogares y qué diría esto de nosotros?

Texto por: Nat Colín

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