Irónicamente, hija y nieta de ilustradores pasó su vida odiando dibujar.

Como la gran mayoría fue a la escuela, fue a la “U” y como otros tantos saltó de carrera en carrera tratando de encontrarse a sí misma, después de muchos contratiempos y varios títulos termina la universidad y encuentra un trabajo como diseñadora gráfica en una empresa en la que no sólo diseñaba sino que también era enviada como representante de ventas a diferentes ferias por el país.

Su trabajo: Vender, vender y vender.

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Siendo parte de estas ferias de consumo masivo, empieza a tener interés en los objetos del deseo y nace en ella la curiosidad de querer entender cómo esos simples objetos que sólo existen, se vuelven elementos que necesitamos, queremos, deseamos y hacemos lo que sea para tenerlos llegando incluso a convivir con la culpa postrera.

Fascinada por el “bizarro mundo del consumismo” como ella misma lo llama, empieza a generar diferentes ideas para proyectos que tienen que ver con ésta máquina de consumo que somos, entre sus proyectos estaba un blog al que subía fotos de TODAS las cosas que compraba y que terminó alojando una comunidad entera alrededor de su consumismo. Manejando el blog, Kate descubrió que era pieza clave de esta cultura de consumo, pues su obsesión por entenderla, estaba acompañada por su obsesión de comprar y se dio cuenta de que no solo estaba tratando de entender a este monstruo sino que estaba dentro de él alimentándolo con una deuda de 24.000 dólares en su tarjeta de crédito.

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¿Qué hacer? Todo ese desorden a su alrededor, todas estas buenas ideas y proyectos sobre el consumo no iban a ningún lado, su deuda bancaria la perseguía a dónde quiera que iba, todo era caos a su alrededor y se sentía totalmente perdida. Fue entonces que el destino puso a Ed Ruscha  como un ángel del cielo en el camino de Kate y con su colección de libros deja en ella un consejo: “haz tus propias reglas”.

Iluminada con ésta “señal divina”, Kate decide crear sus propias reglas para salir del hoyo financiero en el que se había metido, reglas que le hacen visible y manejable el uso responsable de su tarjeta de crédito así como su plan de financiación y pago de deudas. Además como escarnio por su previa irresponsabilidad decide CASTIGARSE DIBUJANDO cada objeto comprado con su tarjeta de crédito. ¿Recuerdas que Kate odiaba dibujar desde que era pequeña? Pues no existía un castigo más severo para ella que dibujar, dibujar y dibujar cada cosita que había comprado durante los 6 años que necesitó para quedar libre de deudas.

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Fue durante éste proceso que Kate, siguiendo y cumpliendo sus reglas cada día, logró salir de sus deudas y de una manera totalmente sorpresiva descubrió su esencia, ya no odiaba dibujar, amaba dibujar, la práctica diaria le había dado experiencia, disciplina, calidad y tenía material suficiente para hacer un libro.

Transformándose de víctima del monstruo del consumo en productora de sus propios libros, renace como una exitosa ilustradora y logra evolucionar un castigo en una disciplina, una pasión, una fortaleza y hoy con su manera limpia de ilustrar, su hermosa tipografía a mano alzada y su forma de hacer ver lindos los elementos del diario vivir hace que diferentes marcas a nivel mundial se fijen en ella, apoyen su trabajo y generen una propuesta fresca y diferente en sus comunicaciones.

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En la siguiente charla TED, Kate nos explica la importancia de crear reglas simples en nuestros procesos creativos y de la vida diaria. Así podremos visualizar la magnitud de los proyectos y al ir cumpliendo paso a paso pequeñas reglas iremos avanzando hacia la meta sin dolor y con estructura, las disciplina vendrá de la mano con la constancia diaria y al final veremos los sueños hacerse realidad.

Kate website.

Texto por Viviana Torrijos

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