Kuzuhiro Hori, un artista que desvela lo agridulce de la juventud.

Chicas vestidas con el típico traje de marinerito (uniforme común en las escuelas de Japón) en un ambiente que a simple vista para tierno y dulce. Sin embargo, en los rostros de ellas hay una señal de ahogo, de parálisis, y si observábamos más de cerca, los juguetes que animan la escena, tienen más la apariencia de un psicópata. La mermelada como un eufemismo plástico para la sangre, hace crecer en el espectador una sensación de incomodidad. Así son los óleos del artista japonés, Kuzuhiro Hori.


Kuzuhiro Hori consigue transformar elementos que en la sociedad se toman como símbolos de pureza, inocencia y alegría (las colegialas, los juguetes, los dulces) en objetos de delirios y violencia. Sus óleos surrealistas y de tonos pasteles son un estudio sobre la ansiedad y complicada que puede llegar a sentirse la vida para las jovencitas en la secundaria. Bajo la idea de que sólo hay diversión, se esconden en el interior de estas colegialas, pensamientos de angustia y desesperación.
Lo dulce y lo amargo de la juventud encuentra una representación visual en las obras de Kuzuhiro Hori, que no dejan de impactar por sus elementos tan contradictorios.

Si te interesa la obra de este talentoso artista, puedes checar los siguientes enlaces:

chardinchardin.tumblr.com

www.facebook.com/chardinchardin/

 

Texto por Cherry Catalán.

No Hay Más Artículos