Desde finales del 2015 no ha pasado ni un día sin una noticia trágica sobre los migrantes sirios y su interminable lucha por encontrar una tierra con paz. Todo comenzó con la foto del cuerpo sin vida de Alan Kurdi, el niño de 3 años que murió ahogado después de intentar llegar a islas griegas. Después de eso, el mundo decidió voltear a ver a la olla a presión llena de migrantes sirios, políticas europeas que han abandonado todo sentido de humanidad, el peligroso viaje en el Mediterráneo y posts de facebook en los que te indican cómo puedes ayudar a 1,000,000 (82,636 solo desde el inicio del 2016) refugiados desde tu computadora.

Quizás no basta con compartir la imagen de Alan, firmar una petición en change.org para abrir las fronteras de Grecia, de Dinamarca, de Turquía y que Inglaterra acepte a la parte de refugiados que le corresponde, ni enviar 1 dólar para que lleguen más víveres a los que no pueden terminar su viaje a un lugar mejor, sabiendo que cualquier lugar es mejor que su patria. Pero, de vez en cuando, personas con gran influencia y con la capacidad de hacer que millones más (y no solo nuestros contados amigos de facebook) abran los ojos, deciden tomar acción para rendirle homenaje a los refugiados y crear conciencia.

Ai Weiwei es uno de los artistas conceptuales contemporáneos con enfoque político más importantes de la actualidad. Ha ganado renombre por sus protestas contra el régimen comunista, los derechos humanos y encubrimientos de crímenes de su país natal, China, el cual le quitó el pasaporte hace 5 años y con esto, el derecho a salir del país; el documento le fue devuelto en Julio del año pasado. Debido a esto, muchas de las exposiciones que había realizado las hizo monitoreándolas a distancia. En el 2015 realizó una exposición en la prisión de Alcatraz donde colocó flores en sus instalaciones y cuestionó el respeto a los derechos humanos. Ai también fue el asesor artístico de Herzog y de Meuron para el Estadio Nacional de Pekín conocido como El Nido y diseñó la portada How China Sees The World de la revista Time.

Y ahora, en el 2016, vuelve para reportar más allá de lo que nos dicen las noticias sobre la crisis de migrantes en Europa. Desde su cuenta de Instagram (@aiww) ha compartido imágenes de su viaje por Lesbos, uno de los principales destinos de los refugiados, no sólo de Siria, sino también de Libia y de África por regímenes represivos. También, ha posado como Alan Kurdi, cerró su exposición en Copenhague en protesta a la ley de asilo danesa, y anunció que abriría un estudio en Lesbos. Sin embargo, fue su intervención en el Concert Hall de Berlín el que ha ganado más atención.

El artista cubrió las columnas del Konzerthaus con salvavidas naranjas que los refugiados utilizaron para llegar a costas europeas, también incluyó una de las lanchas. La instalación coincide con la gala de Cinema for Peace, en la que se entregarán premios a cintas con iniciativa social y humanitaria. En esta edición, Ai Weiwei ha sido el presidente del comité de galardones.

El trabajo de Ai busca rendir homenaje a las víctimas de una guerra que ha causado la mayor crisis de migrantes que se ha visto en la historia. Millones de familias separadas, muertes y tragedias. La respuesta incompetente de países primer-mundistas que no se han molestado en crear estrategias viables para el manejo de una crisis que ya es cosa de todos. Si no es Ai, ¿quién? El arte es una de las armas más poderosas contra problemas internacionales, y ahora, con la atención del mundo en el trabajo del controversial artista, la historia de Siria tiene una nueva oportunidad de resurgir del pequeño olvido después de la explosión de posts en facebook. Ai Weiwei nos recuerda que no podemos seguir informándonos únicamente por lo que recibimos en las redes sociales, pero utiliza estas para manifestarse en contra de lo que está enfermando al mundo. Incluso ha contado con el apoyo de museos originarios de los países contra los que ha protestado, por ejemplo, cuando cerró su exposición en Dinamarca, el director de la galería Faurschou, la cual albergaba su trabajo, compartió en instagram el post del artista que explicaba que no estaba de acuerdo con la nueva ley danesa de confiscar los bienes de los refugiados al llegar a su territorio.

Al presentar su taller en Lesbos para proyectos relacionados con la causa, dijo: “Como artista, tengo que estar relacionado con las luchas de la humanidad…..Nunca separo estas situaciones de mi arte (…..)La frontera no está en Lesbos, sino en nuestras mentes y en nuestros corazones.” Ai Weiwei ha comentado que seguirá su trabajo en las costas europeas, porque al final, ¿quién mejor que un refugiado, para entender a otro refugiado?

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