Todas esas coronas de flores, las banderas de los Estados Unidos, el glamour y la soledad de Hollywood, las notas melancólicas y el amor a Elvis Presley o cualquier tipo tatuado han cansado a muchos pero enamorado a muchos más. Si has seguido a Lana del Rey desde sus inicios, desde que el link a Video Games, el video casero y nostálgico con una chica que bien podría ser modelo, circulaba por el internet a pequeña escala, te has dado cuenta de su rápido acenso a la fama y su inevitable y lamentable caída a lo que muchos han llamado mainstream. Este ha sido el destino de cada artista que rápidamente ha influido a una generación, la misma que decide que ha tenido suficiente cuando comienzan a escuchar lo mismo en todas las estaciones de radio. Lana del Rey es mainstream, pero si es la versión gángster y junkie de Nancy Sinatra, Del Rey será lo mainstream más cool.

La música de la originaria de Nueva York se ha vuelto prueba de que el glamour y la melancolía saben mejor juntos, Honeymoon no es la excepción. Lana se ha vuelto en uno de los íconos del llamado chamber pop, el pop con un toque de música clásica y con su quinto álbum de estudio nos presenta muchas de sus baladas más nostálgicas. 

Honeymoon está más alejado a lo que había convertido a Lana en la clásica música pop que todos odiarían a la semana de que se lanzara al público. Se ha convertido en un personaje completo sin ser obvia, más cercana al tributo que a lo pretencioso, lo suyo son las baladas románticas, con sus clásicas alusiones al alcohol, el sexo y las drogas, pero esto es justo lo que ha demostrado que Del Rey puede ser honesta en cada oración sin recurrir a los clichés por los que muchos no tenían ganas de más Lana being Lana. 

Terrence loves you  con David Bowie, Ground control to Major Tom, can you hear me all night long? Los visuales de Music to watch boys to, la nostalgia a los 60’sel cover a Nina Simone, nunca mejor, pero agradecido y fiel a su propio estilo, el regreso de los videos más parecidos a sus primeros caseros que los innecesarios 10 minutos de Ride, pueden hacerle sombra a la repetición de oraciones en High by the beach God knows I tried, que a pesar de todo, siguen siendo una parte adecuada para el álbum.

Lana del Rey sigue haciendo lo que la ha convertido en una artista por la que muchos esperan impacientes para ver qué más se le ocurre y qué más quisiera que regresara de los swinging 60’s, y mientras hayan oídos dispuestos a sumergirse en su tristeza calada por jazz, lo seguirá haciendo, y si lo hace bien qué más da. Honeymoon parece más maduro y más pensado que Ultraviolence pero quizá no tan enigmático como Born To Die que logró que todo el mundo la volteará a ver. Aún así, Honeymoon te hace sacar la corona de flores enterrada y pedirle a tus abuelos todos sus vinilos de Nancy Sinatra.

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