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Si ya de por sí resulta complicado desarrollar personalmente un proceso creativo que genere una obra en cualquier rubro, ahora hacerlo con alguien termina siendo un desastre si ninguna de las dos partes encuentra un equilibrio. Una colaboración con alguien de tu entera confianza es más fácil de lograr, tiende a ser más exitosa, conozco a muchas parejas que han trabajado juntos en proyectos por demás inspiradores, pero, ¿qué pasaría si la persona con la que decides colaborar es tu hija de 4 años?

Mica Angela Hendricks es una ilustradora enfocada a la caricatura, lleva prácticamente toda su vida dibujando, como muchos artistas admite ser extremadamente perfeccionista y por lo mismo jamás había considerado colaborar con su hija de esta forma, el resultado es increíblemente mágico.

Todo ocurrió de la manera menos esperada, un día Mica Angela decide estrenar su nuevo cuaderno de dibujo, era muy normal que ambas dibujaran juntas, pero ella jamás compartía sus materiales con su hija, en parte por su profesionalismo, en parte porque es sabido que los materiales de artista son un tanto caros. Al ver distraída a Myla, su hija, pensó que era buen momento para bocetar rostros, (que es lo que más le gusta dibujar, a partir de fotografías antiguas en blanco y negro) y justo cuando terminaba su primer dibujo, la niña emocionada le dijo:

“¡OHHH! ¿Este cuaderno es NUEVO? ¿Puedo usarlo yo también, mamá?”

El niño interior de la ilustradora le decía que NO, no podía compartir sus cosas, y solo le respondió que tenía que ponerle un cuerpo al rostro que recién había dibujado, Myla le respondió que ella podía hacerlo, y al ver la insistencia de su hija, accedió.

dino

Y de nuevo aparecen los niños para darnos lecciones de creatividad e imaginación sin límites.

A uno de los rostros de mujer que Mica Angela había dibujado Myla lo completó con un cuerpo de dinosaurio, a un par de rostros de una pareja les  dibujó cascos de astronautas y cuerpos de castores, después su mamá le añadía colores y texturas para terminar la obra.

Mica Angela daba algunas sugerencias, Myla hacia caso omiso, y al final siempre su hija la sorprendía dibujando lo que ella menos había pensado.

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En su blog personal, Mica Angela Hendricks escribe las lecciones que aprendió con todo este experimento:

  • Intentar no ser tan rígida. Sí, algunas cosas (como mi cuaderno) son sagradas, pero si te liberas de esas cadenas, pueden pasar cosas nuevas y maravillosas. Esas cosas que te resultan tan preciadas no pueden cambiar, y crecer y expandirse a no ser que las sueltes un poco.
  • Al compartir mi cuaderno y tratar a mi hija como una igual en nuestras colaboraciones, le ayudé a fortalecer su confianza en sí misma, lo cual es más valioso que cualquier garabato que yo pudiese haber hecho. En su cabeza, sus contribuciones eran tan valiosas como las mías (y en realidad, lo eran).
  • Lo más importante, aprendí que si tienes una noción preconcebida de cómo debe ser algo, siempre acabarás decepcionado. En lugar de eso, acéptalo, porque a menudo, puede resultar siendo algo maravilloso.

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Cada dibujo es un mundo, un mundo en la imaginación de una niña de 4 años, y nos recuerda que nosotros como adultos hemos perdido esa inocencia, ese toque creativo que solo los niños poseen, y que nuestros ojos ya no lograr visualizar cosas tan fantásticas en una forma tan casual.

Algunos de los dibujos de esta bella colaboración están a la venta en esta página, Mica Angela dice que aún guarda docenas y docenas pero no sabe qué hacer con ellos, tal vez un libro para niños, ya que al ser una porción muy grande de su corazón, necesitan un lugar especial para ser guardados.

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