Como les venimos contando en Inkult en los últimos años, el Festival Sónar es mucho más de lo que todo el mundo conoce. Singularidad, creatividad, atrevimiento o futuro son las primeras palabras que me vienen a la mente tras estos años viviendo de cerca un festival que, hasta hace poco, pensaba que “solamente” era el evento de música electrónica más importante del mundo. Todas esas palabras quedan justificadas, una vez más, en una exposición que nos muestra la imagen del Sónar a través de estos 25 años. Pero, como el título de la misma indica, con una condición: SIN FLYERS NI POSTERS. Por lo tanto, lo que podréis disfrutar en esta exposición (gratuita!) serán vídeos, instalaciones, esculturas, documentación y fotografías.

Es toda una experiencia visual a través de diez salas donde se distribuye una selección de más de 70 piezas icónicas compuesta por vídeos, instalaciones, esculturas, documentación y fotografías, con las que se quiere desafiar la memoria de los espectadores en general y, sobre todo, del público asiduo al festival. En ellas será fácil reconocer a algunos de los míticos protagonistas de las distintas campañas del Sónar: desde los padres de los organizadores, a la familia con incontinencia urinaria, pasando por las gemelas telequinéticas, los héroes del tuning, La Pajarraca o los fantasmas de Finisterrae.

Os traemos un repaso año por año en palabras del mismo festival, en el que vemos la evolución a lo largo de estos 25 años. Una evolución marcada, pero coherente. 25 años de ideas rompedoras y futuristas. Todo acompañado  de algunas de nuestras imagenes favoritas, también propiedad y cortesía de Sónar. En la Web de Sónar disponéis de la colección completa de fotografías y vídeos, además de toda la información.

 


25 AÑOS


1994, 1995
Las de los dos primeros años del festival fueron imágenes acordes con el diseño gráfico de moda en que se trabajaba con los primeros Mac y con programas como Photoshop. Texturas, filtros y tipografías para un diseño sintético y muy limpio.
1996
Empiezan a proliferar los flyers, los carteles, las escuelas de diseño, las revistas de diseño y Sónar ya empieza a desmarcarse con un sillón hinchable más propio de la decoración de los 70 que de finales del siglo.
1997
Los padres de los directores del Sónar son los protagonistas de esta primera campaña que rompió con lo que se podía esperar de un festival de música avanzada. Todos ellos son fotografiados en un paraje vacacional de la Costa Brava fuera de temporada. Un cierto aire de nostalgia y decadencia envolvía estas imágenes cuyas referencias provenían más del cine y el arte que de la vanguardia musical.
1998
En contraposición a la frialdad que por entonces se suponía a la música electrónica, Sónar apuesta por la sensualidad y el calor de Brasil. Un espectacular plantel de mujeres, vestidas para el carnaval de Río, son fotografiadas sobre los nevados fondos de escenarios de los Pastorets, representaciones teatrales típicas de las fiestas navideñas en Cataluña.
1999
Si las Olimpiadas, las Exposiciones Universales, y los grandes acontecimientos tienen mascota, por qué el Sónar no la iba a tener. Un perro embalsamado y puesto sobre ruedas se desplaza por una lujosa casa y parques de la ciudad como en los reportajes de las revistas del corazón.
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