“Después de los desastres solo queda el volver a levantarnos, a creer de nuevo en nosotros mismos”.

Les presento “Phoenix” la última película de Christian Petzold, trata de una sobreviviente en un campo de concentración en Auschwitz de la segunda guerra mundial. Nelly (Nina Hoss) quien fuera una cantante judía tiene la cara desfigurada, su amiga Lene (Nina Kunzerdorf) es quien cuida de ella. Nelly decide someterse a una operación para reconstruir su cara a como era antes. Juntas viajan a Berlín para su descanso.

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Una vez recuperada, decide buscar a su marido, un pianista, Johnny (Ronald Zehrfeld) quién cree que ella está muerta. A pesar de la advertencia de Lene, Nelly no desesperará por encontrar a Johnny. Cuando el reencuentro sucede él no la reconoce, a pesar de ello lo seguirá intentando. Johnny tiene un plan para poder cobrar la herencia de Nelly. Ella aceptará hacerse pasar por la mujer de Johnny, por ella misma, para saber porque la ha olvidado.

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Una película llena de simbolismos desde el mismo título, situaciones inverosímiles como el primer problema que plantea el guion, la primera parte cuenta la historia desoladora de Nelly, su fragilidad en la mayoría de sus ámbitos, menos del pensamiento firme de volver con su esposo. Con dos magníficas interpretaciones, una por Nina Hoss quién recrea una vida devastada y sin fuerzas para seguir y la segunda por Nina Kunzerdorf quien es la realidad consecuente de la guerra y trata de convencer a su amiga de realizar nuevas vidas en Palestina, aunque con una escasa participación en el filme.

La segunda parte empieza en un momento en que la historia cae y es cuando dudas si seguirla viendo, parece que no hay fondo ni forma, que los actores dicen sus diálogos sin prestar su presencia, concluyéndola como falso, pero yo le doy crédito por que la trama es descabellada, como la vida. La trama marca la ironía de lo irreal, juega con lo fantasía y nos llena en contradicciones, como si hiciéramos un ensayo de nuestra vida, pero al mismo tiempo jugáramos a jugar nuestra vida (vouyerismo de nuestra persona).     20150701-phoenix-2014-christian-petzold-007

Ganadora del premio FIPRESCI en el Festival de San Sebastián, la historia no es redonda, por eso desconcierta a muchos. Sin contar con grandes tomas fotográficas y con temas musicales adecuadas, los cinéfilos más agudos le han dado la razón A Petzold ya que el cierre es contundente. Te aseguro que es de esas películas que con el tiempo se va instalando en tu memoria, para crecer.

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