Una colección de 271 obras del pintor español Pablo Picasso, hasta ahora desconocidas, han salido a la luz después de que un electricista francés contactara  con Claude Picasso, hijo del artista, para tratar de obtener el certificado de autenticidad.



Se trata de obras pintadas en el primer tercio del siglo pasado y cuyo valor está entorno a los 60 millones de euros. Entre las obras descubiertas figuran algunas poco comunes, como nueve “collages cubistas” pintados a principios de la segunda década del siglo, un periodo del que muchas de las obras del artista se perdieron y valoradas en unos 40 millones de euros. Pero también una acuarela de su periodo azul o pinturas aguadas en papel, estudios pintados sobre tela, además de dos centenares de dibujos.

Lo más extraño de todo es el dudoso origen que el electricista declara para justificar la posesión de semejante colección. Entre las obras figuran algunas muy poco comunes, como nueve “collages cubistas” pintados a principios de la segunda década del siglo, un período durante el cual muchas de las obras del artista se perdieron. Los expertos afirman que nada más los cuadros cubistas estarían valorados en unos 40 millones de euros. Pero también una acuarela de su periodo azul o pinturas aguadas en papel, estudios pintados sobre tela, además de dos centenares de dibujos, litografías e incluso un cuaderno con la última parte de la vida de su primera mujer Olga. Para tener una perspectiva de la magnitud del hallazgo, basta recordar que Sotheby’s, la conocida casa inglesa de subastas, sacará a remate en la ciudad de París el próximo 8 de diciembre, entre otras piezas, dos dibujos del pintor español, ambos trabajados en tinta y lápiz sobre papel, con un valor conjunto de más de 600 mil euros. Es por eso que el hallazgo de los 271 trabajos desconocidos es calificado por los herederos y los expertos como un verdadero tesoro oculto.
Según el diario, Le Guennec afirmó ante la policía haber trabajado como electricista de Picasso en las diferentes residencias que el pintor tuvo en la Costa Azul entre los años 1970 y 1973, período en el que se ocupó  de diversos trabajos, entre ellos la instalación de alarmas y un sistema de seguridad. Asimismo añadió que fueron el artista o su esposa Jacqueline quienes le regalaron tal cantidad de obras. Una versión en la que los herederos del pintor no creen, por el celo con que el artista guardaba todos sus trabajos.
En declaraciones a Libération, Claude Picasso considera que la versión del jubilado es sumamente endeble, ya que su padre no tenía la costumbre de hacer regalos en bloque y, cuando lo hacía, siempre dejaba su huella. “Es cierto que Pablo Picasso era bastante generoso. Pero fechaba, firmaba y dedicaba siempre sus donaciones, porque sabía que algunos las venderían para afrontar sus necesidades”, aseguró. “Muchas de las obras no tienen siquiera fecha, y eso significa que nunca debieron salir del taller de mi padre”, concluyó el heredero. El propio abogado conjeturó junto a la publicación francesa, acerca de la probabilidad de que el septuagenario electricista demorara tantos años en sacar a la luz semejante obra, para beneficiarse de la prescripción de un supuesto delito de robo. Le toca ahora a los tribunales decidir si el antiguo electricista simplemente hurtó los objetos de las casas de Picasso, o si en cambio es víctima de una falsa acusación por parte del hijo del pintor y   propietario legítimo de las obras que conforman el fabuloso lote.
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