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Lo característico de los tatuajes es que son permanentes y estáticos, nos dicen “piensa bien si quieres uno porque es para siempre”. Cuando despiertas, lo ves y su significado es el mismo que hace 10 años….a menos que sea parte de una historia que fue publicada en la piel de 2,095 personas más.

Hace poco tuve la suerte de encontrarme con la foto de un tatuaje: “here,” se podía leer en el antebrazo de un hombre. El pie de foto explicaba que la artista Shelley Jackson había decidido publicar su historia,  “Skin”, en forma de tatuajes: esto es su Skin Project.

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Fue en el 2003 cuando Jackson echó a andar su proyecto con una convocatoria en su página, www.ineradicablestain.com, en  la que explica las reglas del mismo. Al ser aceptados, los participantes del proyecto ya no son conocidos como personas para Jackson, sino como “palabras”, y son los únicos que tendrán el privilegio de leer “Skin”. De hecho, la artista es la primera “palabra”: el título de la historia. En su convocatoria Jackson promete que en caso de que sus “palabras” murieran, ella  hará todo lo posible por asistir al funeral de cada una de ellas.

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El proyecto de Shelley Jackson es un atento  a la temporalidad, logra confrontar a lo estático de un tatuaje contra lo cambiante de la historia a causa del formato en el que ha sido publicada. “Skin” como obra literaria está condenada a que jamás podría ser leída en el orden adecuado y su existencia está limitada a la muerte de quien porta sus palabras.

Recientemente una de las pieles murió, lo que significa que aunque las 2,095 palabras no han sido repartidas aún, también la historia ha empezado a morir.

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Al darse cuenta de que la mortalidad del proyecto lo llevaría a acabar pronto, Jackson decidió extenderlo pidiéndole a sus “palabras” que grabaran un video mostrando su tatuaje y leyéndolo en voz alta. La artista juntó los videos para crear una nueva historia con la ayuda del Berkeley Art Museum que publicó aquí.

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The Skin Project permite a la artista conectar su historia con el formato en el que se presenta; “Skin” tatuada en sus lienzos refleja su propio contenido. Pero a pesar de ser tan innovador en cuanto a la forma de llevarlo a cabo, el proyecto parece ser un intento de transmitir algo debajo de su propia piel.

Jess Zimmerman es una de las “palabras” de Jackson y menciona en su artículo, My life as a Word,  que The Skin Project no crea, sino que sólo hace obvia la oportunidad de ser una palabra de alguna historia que se alterará si tú mueres. Lo pasajero de una historia que jamás podrá ser leída en el orden el que se pensó y que sólo 2,095 personas conocerán es lo que hace al Skin Project único en su tipo. 

Texto por: Vika Álvarez

 

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