Algo que me gusta recalcar como atributo de un buen diseño es su capacidad de personalización. ¿Por qué? Bueno, el hecho de poderle impregnar nuestra esencia a un objeto, genera un vínculo y una nueva experiencia con éste.

Indiscutiblemente todos somos diferentes. Inclusive, nosotros mismos llegamos a tener varios matices en cuanto a gustos. Aunado a esto, nos encontramos siempre en constante cambio. Puede ser que lo que nos guste ahora no nos guste mañana, o dentro de dos hrs. Así que, ¿qué mejor poder modificar nuestro entorno cada vez que queramos?

Hablando específicamente de la música, hay personas que gustan modificar  el sonido de su música dependiendo del género. Kim Hyunsoec, enfocándose en la variabilidad existente desarrolló un proyecto interesante. Split es una altavoz que permite personalizar su sonido según sea la situación o el género de la canción.

Personalización.

Parte de las características destacables de Split, ha sido su estética. En primera, eliminando el control de volumen convencional, evita excedente de aditamentos que entorpezcan su imagen. En segunda, con su forma tan simplificada, es mucho más factible su adaptación a cualquier espacio que se desee. Split puede ser manipulado al gusto empujado o jalando el volumen de los agudos, medios y bajos del altavoz. Así es, con el simple manejo de sus distintos módulos rectangulares, el sonido puede ser fácilmente modificado. Además, de que por el juego de sus volúmenes, la estética de éste cambia incesantemente. 

La mejor característica de un producto así, sin duda,  es qué tan sencillamente podemos personalizarlos.

Texto por Isaac Cruz.

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