La basura siempre ha sido un problema y más aún con el  crecimiento desmedido de las zonas urbanas. Las ciudades se encuentran con la urgencia de controlar mejor cómo procesan sus desperdicios. Claro, en algunas ciudades han habido grandes avances en esta cuestión. Sin embargo, en muchos países aún no existe una cultura de la correcta clasificación ni políticas al respecto. Aquí en México hay muy pocas ciudades donde la ciudadanía se vea obligada a separar adecuadamente su basura. De hecho, en ciertas ciudades sí se promueve esta práctica, lamentablemente la intención se desvirtúa cuando ni los recolectores  lo respetan.

Ahora que ya estamos exponiendo una de las problemáticas con la basura, podemos enfocarnos en un punto importante: basura orgánica. ¿Qué hacemos con nuestros desechos de origen natural? Sabemos que en muchos lugares ésta termina revuelta con lo inorgánico, y los primeros responsables somos nosotros. Realmente estamos haciendo muy poco de lo que podríamos hacer con ella, como las compostas. Ahí tenemos una solución muy fácil, aparentemente. Para hacer una, es necesario contar con un espacio en donde podamos contener los desperdicios sin que afecte su putrefacción. Bueno, cuando pensamos en que las ciudades se enfrentan a una falta de espacios, esta actividad ya no parece tan motivante. A nuestra solución le surge una nueva problemática: hacer compostas en espacios reducidos.

El proyecto

Con este preámbulo podemos ya hablar del papel del diseño. Ben Cullis Watson (UK) desarrolló un proyecto para dar solución: Taihi.

Taihi es un contenedor de cocina para hacer composta que ayudará a reducir el impacto ambiental de residuos domésticos.

 

 

Texto por Isaac Cruz

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