Todo comenzó con dos esculturas en el Metropolitan Museum of Art, las cuales se convirtieron en una serie de pinturas. Stoic Youth consigue apelar a los sentimientos del espectador sin tantas vueltas. El trabajo más reconocido del artista Taylor McKimens tenía que ver con su narrativa e interpretación de la vida americana actual en la que él mismo había nacido y la que lo envuelve aún. Sin embargo, ha ido evolucionando hasta intentar conseguir conquistar el peligroso territorio el arte abstracto, en el que lo haces bien o mejor no haces nada.

McKimens parece haberlo conseguido. Basándose únicamente en las dos esculturas explora los límites entre lo que puede decir una imagen y lo que puede transmitir. Los dibujos del artista, repetitivos en cuanto a la base común, los rostros sin sexo definido, no están contando una historia en especial, pero a la vez lo cuentan todo….es decir, todo lo que tiene que ver con los sentimientos. Cada uno de los brochazos, los contrastes alucinantes, las líneas,los cuales combinados logran la armonía y el balance en cada pieza, la ansiedad, esa que llega cuando vas a acabar una pieza y sólo te dan ganas de llenar el espacio con un sólo color. Al concentrarse en elementos básicos es mucho más fácil enfocarse en ver más allá de lo que se está mostrando y reflexionar sobre cómo se muestra.

 

Stoic Youth está mostrándose en la galería The Hole en Nueva York.

Puedes encontrar más del trabajo de Taylor McKimens en www.mckimens.com

ó en su Instagram

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