Hace mucho no se me daban 10 minutos para escribir. Tal vez el día no fue muy bueno y como suelo hacer en estos días, mejor me puse a escribir.

Una de mis bandas favoritas, no de siempre sino simplemente favoritas, es The Cure. Más allá de la volatilidad de sus integrantes, Robert Smith es el corazón y el eterno mandamás. La voz y las inflexiones que viene manejando desde que antes que The Cure fuera The Cure, completan una atmósfera llena de telarañas, muecas y melancolía.

De entre sus trece álbumes de estudio, hoy vengo a reseñar uno que para mí es sensacional, tal vez por el tipo de día que tuve. No lo sé. Y aunque no sea el mejor que tienen, describe muy bien aquellos días/momentos en que crees que todo vale menos que un pepino.

El homónimo que apareció en 2004 es el penúltimo álbum de estudio que The Cure lanzó al oscuro mundo. La edición que su triste servidor tiene, consta de 11 temas llenos de energía, melancolía, densidad y letras directas al hígado. Me iré paso a paso por las que describen mejor este sentir.

Lost

La primer rola del disco, el primer gancho. Lost está llena de altibajos, comienza con un sonido de algo rompiéndose, como tú cuando no te encuentras en ningún lado y buscas con desesperación un lugar, un momento; aunque no deberías buscar afuera ni en otra persona, sino dentro de ti.

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Labyrinth

Porque en ocasiones no te sientes donde estabas el día anterior, lo ves todo distinto y buscas la manera de hacerte creer que es el mismo lugar. Como si fuera un laberinto sin salida, porque sabes que no la hay y además no la vas a buscar. Una canción llena de momentos que parecerían desquiciados, de una voz que retumba en las paredes suplicando por una explicación.

Before Three

Corazón necio. ¿Necesito explicar más?

The End of The World

Recuerdo que cuando vi el video por MTV, me quedé como imbécil. Y es que dudo que Smith haya actuado muchísimo en la grabación. Se ve la decepción, la tristeza, la resignación y al mismo tiempo un poquito de desesperación.

Anniversary

Y todo lo que uno puede hacer por aquel ser que te mueve el tapete. “I never meant to let you go…” ¡Ay de mí! 🙁

Annyversary - The Cure

Us or Them

Demasiado oscura para hacerme explotar la pastilla de melancolía que me tragué en la mañana.

alt.end

La canción por excelencia de la buena fe. Echarle ganas, galleta y todos los kilos a algo, a lo que sea. El ritmo hace que te pongas chido y creas que puede haber una alternativa a tus pesares.

(I Don’t Know What’s Going) On

Una de mis favoritas. Más por el corito que se avienta Smith al inicio, como si fuera algo inocente y lleno de tranquilidad. Va al grano, no se anda con succiones, pero al mismo tiempo trata de dilucidar una verdad para sí mismo.

(I Don't Know What's Going) On - The Cure

Taking Off

La canción rompe jefas del disco. Que no importe el mañana, mientras hoy estés con el alguien. Porque los finales no son muy distintos para las relaciones ni para las personas, la gran flatulencia consiste en verlo como algo que sucede ahora y mañana tal vez no, pero por el momento te lo pasas de poca progenitora.

Never

El clásico no eres tú, soy  yo.

Imagen de The Guardian

The Promise

El alarido con que comienza esta pieza, el preludio, la letra y la voz de Smith cargadísimas de decepción. Es mejor que la escuchen. En esta versión en vivo no comienza del mismo modo, aunque la atmósfera de la presentación y esos arreglos que le hace Smith con la guitarra, la compensan.

The Promise - The Cure

Going Nowhere

La salida, la despedida, el retorno a la premisa de perderse en el exterior, en otros. Es el vacío del humano, la necesidad que tiene de sentirse querido por alguien, necesitado e importante de algún modo.

Imagen de lifeboxset.com

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