Tras sus múltiples visitas en los últimos años, los británicos The Vaccines han vuelto a España esta semana, pisando un total de 5 salas: Granada, Gijón, Coruña, Madrid y Barcelona, el concierto que nos ocupa. Tocaron en la sala Razzmatazz 2, algo que no deja de resultar incomprensible, ya que hace 3 años llenaron la sala grande. Podría ser que al prodigarse por más ciudades, muchos fans que en la anterior gira se desplazaron a Barcelona no lo hayan hecho en esta ocasión, pero parece más bien a que se han dejado fans por el camino tras la publicación de su rompedor tercer disco de estudio, English Graffiti, publicado en 2015.

El disco no convenció a critica ni a gran parte de su público, pero tras interpretarlo en directo no cabe duda de que es su mejor trabajo. Es algo que empecé a pensar mientras tocaban en el pasado festival Dcode de Madrid, ya que el disco lo había dejado apartado tras pocas escuchas (craso error). Algo hizo click en mi cuando tocaron ‘Give Me a Sign’ (sensacional), estaba frente a unos nuevos y evolucionados The Vaccines. Es cierto, no tiene esos hitarrazos instantáneos como ‘Wreckin Bar’, ‘Post Break Up Sex’, ‘If You Wanna’, ‘Norgaard’ o ‘No Hope’, que llegaron a sonar en series norteamericanas, videojuegos de Electronic Arts y anuncios de cerveza. Siempre serán canciones fantásticas, pero a las que siempre les faltó algo en directo. Las nuevas llenan.

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En la Sala Razzmatazz 2 volvieron a triunfar. Una sala que no suele rendir demasiado bien, en esta ocasión se comió a la Sala 1, y disfrutamos de un sonido fantástico (ya dicen que al final no es la sala, sino el técnico). Se echaron en falta las luces de su hermana mayor pero, en general, fue una experiencia muy superior a la vivida en 2013.
Los británicos saltaron al escenario tras un inusual retraso de más de quince minutos, pero la espera valió la pena. Abrieron con ‘Handsome’, el hit reconocido de su último disco y que más bebe de ellos mismos, ‘ Teenage Icon’ y ‘Ghost Town’. Una tónica, la de intercalar las nuevas con las de los discos anteriores, que mantendrían durante el resto del concierto. Hasta que llegaron al bis, donde no quisieron arriesgar y cerraron con tres gigantes para poner la sala patas arriba: ‘No Hope’, ‘Blow It Up’ y ‘Norgaard’.
Muy destacable, por cierto, la espectacular evolución de Freddie Cowan con la guitarran. Impecable.

Una de las mejores canciones de este último disco es ‘Minimal Affection’, cuyas guitarras recuerdan inevitablemente a The Strokes. Un grupo al que, curiosamente, le ha pasado lo mismo con su último disco. ‘Comedown Machine’ es un disco brillante, como ‘English Graffiti’. Son discos valientes, inclasificables (por su eclecticismo) y en los que no se limitan a repetir viejas y exitosas fórmulas. Por ello, ambos han sido maltratados, injustamente, por la crítica.
Las antiguas siempre serán las más celebradas, pero las nuevas son las que poseen la calidad. The Vaccines han dado un giro, un verdadero volantazo cualitativo que ha callado las bocas de los que decían que eran los nuevos Kaiser Chiefs. Serán menos ricos pero más felices.
¡The Vaccines are dead, long live The Vaccines!

 

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