godzilla sans

Como profesión, el diseño gráfico ha sido históricamente menospreciado. Ocurre a tal grado que al no poder llegar a un acuerdo con el diseñador, o no querer pagar el costo de un proyecto gráfico, un cliente suele encargar el trabajo al amigo, al sobrino, al vecino o a cualquiera que tenga conocimientos en computación. Para qué gastar si cualquiera puede hacerlo, parecen decir muchos. El resultado es que el producto final casi nunca cumple el objetivo y el interesado queda lejos de obtener algo aceptable.

El diseño gráfico es subjetivo, aunque cuente con bases, reglas y conceptos  cada vez más firmes. Desde mi punto de vista existen vacíos que la teoría no llena y que da como resultado una subjetividad que va más allá del diseño “bonito” o “feo”.  Es, por ejemplo, la disyuntiva que se presenta a muchos clientes potenciales a la hora de definir quién será el encargado de desarrollar el proyecto gráfico.

Un diseñador a diario aprende cosas nuevas. Es mi caso. Mi último proyecto es un libro ilustrado infantil, que me llevó a buscar una tipografía específica. Recordé el “movimiento” alrededor de la tipografía comic sans, un buen ejemplo de esa “subjetividad” que caracteriza al diseño gráfico. Esta tipografía, creada por Vincent Connare para Microsoft en los 90’s, originalmente buscó cubrir una aplicación de la empresa. Nunca fue utilizada para el fin que fue creada, pero finalmente se convirtió en parte del catálogo tipográfico que Microsoft utiliza en todos o casi todos sus productos.

Los detractores argumentan que no tiene buen trazo. Dicen que el espacio entre letras es desigual, que es inmadura. El punto más común, aseguran, es el uso desmedido que ha terminando por desgastarla. Personalmente esperaría un análisis más profundo para evitar, en lo posible, la “subjetividad” del tema. Como esta tipografía hay varias que por su uso común estarían también “sobreexplotadas”, pero que en su composición son impecables. Es el ejemplo de la Helvética y su copia no tan afortunada, la Arial. También hay tipografías muy llamativas y que fueron hechas justamente para eso, como la Jokerman  hoy utilizada por todos los mortales para los más diversos diseños.

Al otro extremo de este universo tipográfico se encuentra la hermosa tipografía creada por Leonardo Vázquez Conde, Lectura, para la revista Artes de México de la cual la editorial publicó un libro (Lectura, El diseño de una familia tipográfica). En él se describen varios procesos de creación de la nueva familia tipográfica y sus ricas cualidades.

Es la subjetividad inherente a un complemento esencial del diseño gráfico como la tipografía. Algunas son hermosas y funcionales, pero no conocidas; otras parecen avasalladas por críticas sin sentido, y algunas otras –las menos– tienen buenos fundamentos, pero aparecen desgastadas por el sobreuso.

El tema es complejo y para profundizar habría que tratarlo en otro contexto. Este es solo un pequeño ejemplo del por qué creemos lo que creemos: el diseño gráfico es “subjetivo”.

Texto por: Jorge Arriola

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