Belleza femenina, un rojo en particular, siluetas, diseño, moda, elegancia, creatividad, una firma reconocida a lo largo del mundo, Valentino, el último emperador.

Valentino Clemente Ludovico Garavani, conocido internacionalmente sólo como Valentino, nació el 11 de mayo 1932 en Voghera, una pequeña localidad cercana a la ciudad de Milán, en la región italiana de Lombardía. Nombrado en honor de la estrella del cine mudo Rodolfo Valentino, de niño fue un niño callado y tranquilo.

Finalizada la escuela secundaria, se sintió atraído por el mundo de los textiles y la moda, por lo que decidió inscribirse en un Escuela profesional de diseño en Milán, cuando era aprendiz de su tía Rosa y de la diseñadora local Ernestina Salvadeo. Su curiosidad natural lo llevó también a viajar al extranjero con frecuencia. Estudió francés en la Escuela Berlitz y luego se trasladó a París por un largo tiempo. También estudió en l’Ecole de La Chambre Syndacale de la Couture Parisienne.

Su primera oportunidad en la capital francesa fue con Jacques Fath y luego con Balenciaga. A continuación encontró trabajo con Jean Desses, dónde tuvo la oportunidad de ayudarle a diseñar el icónico estilo de la condesa Jacqueline de Ribes. El éxito internacional, sin embargo, todavía estaba muy lejos. Durante esa década, se esforzó con gran humildad y abnegación en el estudio de Guy Laroche, trabajando en la confección y comprometiéndose tanto creativa como organizativamente. Allí conoció otras mujeres muy importantes como Françoise Arnoul, Marie Hélène Arnault, Brigitte Bardot, Jane Fonda y el maniquí-vedette Bettina. Cuando terminó ese período, decidió volver a su país natal en 1959, donde montó su propia casa de modas en la Via Condotti, Roma, con el respaldo de su padre y un socio, abriría sus puertas la primera Sastrería Valentino: se trataba de una de las vías más “in” de la capital, incluso en la actualidad. Así inició su larga relación profesional con la ciudad de Roma.

Durante unas vacaciones  descubrió el amor por el color rojo. A partir de este choque nacería su famoso “rojo Valentino“, una peculiar fusión entre tonos naranja y verdaderos rojos. “Me invitaron al teatro, y allí contemplé a una serie de mujeres españolas elegantísimas, vestidas de rojo. Espléndidas y fieras, muy sensuales y elegantes”, comenta.

Vestidos ultrafemeninos, creaciones plagadas de detalles, lazos, plumas, organza, plisados y drapeados o volantes son algunas de los adjetivos y sustantivos que acompañan a las creaciones de Valentino, un hombre cuyos diseños están inspirados en el cine y en las mujeres de su familia: “La elegancia de mi madre, el valor ritual que ella, mis tías y mis primas daban a los vestidos, a los preparativos para las fiestas y a las bodas, su diversión y su estilo, que aunaba glamour y sentido del decoro, moda y clasicismo, también me marcaron”.

Viaja siempre en avión privado acompañado de sus chefs, mayordomos, amigos y parejas, relaciones públicas y sus cinco carlinos y cada invierno van a esquiar a Gstaad, un pueblo suizo de Gifferhorn en el que el diseñador posee un chalet. Son famosas sus frecuentes veladas con personajes de la jet y del mundo del diseño en cualquiera de sus lujosas mansiones de Roma, Versalles, Capri, Toscana, Londres, Gstaad y Nueva York o en su yate, el espectacular Blue One, que que recala en la isla de Ibiza cada verano con supermodelos. Gran amigo de sus amigos, entre sus más allegados destacan entre otros Jackie Kennedy -a la que vistió para su primer viaje oficial tras el asesinato de su marido-, Lady Di o la socialite española Rosario Nadal.

En 1984, en honor a sus primeros 25 años en la moda, recibió un reconocimiento del Ministerio de Industria por la “contribución muy significativa a la moda y las costumbres” y fue recibido en visita oficial por el Presidente Pertini. Entre sus reconocimientos internacionales, el alcalde de Beverly Hills organizó incluso un “Valentino’s day“, otorgándole en ese momento las llaves de oro de la ciudad. En 1991 Valentino celebró sus treinta años en la moda. La celebración incluyó una serie de eventos: desde la presentación de “Valentino”, un cortometraje sobre la vida y obra del modisto, hasta cócteles y recepciones. El alcalde de Roma organizó una exposición en su honor en los Museos Capitolinos, que incluyó dibujos originales de Valentino y una selección de fotografías de su moda, además de pinturas realizadas por grandes fotógrafos y artistas.

En 2005 Valentino fue galardonado con la Légion d’honneur (Legión de Honor, la orden de caballería creada por Napoleón), el más alto honor otorgado por la República francesa, que rara vez se concede a personas de origen extranjero. Después de 45 años de trabajo, en 2007, Valentino declaró que se retiraba de la casa Valentino Fashion Group: “He decidido que este es el momento perfecto para decir adiós al mundo de la moda “, dijo en la ocasión.
En 2008, el director de cine Matt Turnaurer filmó un documental sobre su vida titulado “Valentino: The Last Emperor“, una obra que narra la vida de uno de los más grandes diseñadores de todos los tiempos, abordando una variedad de temas, y prestando especial atención a la relación entre Valentino y Giancarlo Giammetti, su compañero en la vida y socio en sus negocios, por más de cincuenta años.
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